WASHINGTON- El presidente del Banco Mundial Paul Wolfowitz renunciará el 30 de junio, luego de alcanzar un acuerdo con el Consejo de administración del organismo, indicó el Banco ayer.
Paul Wolfowitz vive sus peores horas al frente del Banco Mundial. Su propia cruzada por la transparencia y austeridad en el organismo financiero le mordió la cola, cuando se descubrió que en los últimos dos años, desde su desembarco en el BM, una funcionaria recibió un aumento del 52% en su salario. Claro, no se trata de una economista cualquiera. Shaha Riza es la novia de Wolfowitz. Para colmo la mujer -que es empleada del Departamento de Estado- conserva su cargo en el Banco Mundial y en la cancillería cobra un salario incluso superior al de su jefa, Condoleezza Rice.
La noticia desató un escándalo interno de dimensiones inéditas dentro del Banco. El martes, la Asociación del Personal del BM calificó a las promociones e incentivos recibidos por Riza como "extremadamente fuera de línea con las reglas de personal". Y en un correo electrónico que envió a los casi 15 mil empleados, aseguró que "este caso envía al personal el mensaje de que las reglas se aplican a cualquiera, excepto a quienes están vinculados a los más altos niveles ejecutivos. Y que los ejecutivos pueden despreciar las reglas de personal con impunidad".
Wolfowitz, uno de los principales ideólogos neoconservadores y fogonero de la invasión a Irak como número dos del Pentágono, fue nominado por George Bush en marzo de 2005 para reemplazar al saliente James Wolfensohn al frente del BM. Pero desde su desembarco, Wolfowitz debió convivir con la antipatía que su figura despierta en un staff mayoritariamente internacional.
En el Banco es un secreto a voces que el presidente ignora a los técnicos históricos y toma las decisiones junto a Robin Cleveland y Kevin Kellems, otros dos ex funcionarios del gobierno de Bush que se llevó al BM. No por nada, una docena de altos ejecutivos renunció desde su llegada.
Desencadenante
Divorciado después de 30 años de matrimonio y padre de tres hijos, apenas pisó el edificio del BM blanqueó su noviazgo con Riza, una libia educada en Inglaterra, que entonces era encargada de comunicación para la zona de Oriente Medio y el norte de África. Esa relación, planteaba un conflicto en el banco donde se prohíben a los miembros de una pareja trabajar bajo el mismo "cono de autoridad".
El comité de ética recomendó que Riza fuese derivada a otra posición. Y ahí comenzó la serie de dislates que indigna a sus colegas. Riza fue asignada para trabajar en el área de Diplomacia Pública del Departamento de Estado, pero manteniendo su cargo en el BM, un pase curioso pero no inusual entre la burocracia de los organismos financieros multilaterales y la de sus países accionistas. Lo que no fue común es que fuera promovida a una posición que debería cubrirse por concurso. No fue el caso. Más aún, aunque a Riza le correspondía un aumento máximo del 12% en su salario, le otorgaron uno más generoso del 28%. El año pasado, cuando el aumento promedio para los sueldos de su categoría fue un 3,7%, a Riza le tocó 7,5%.
Según los registros del BM, la novia de Wolfowitz pasó a cobrar 193.590 dólares anuales, superando incluso a Condoleezza Rice, secretaria del Departamento de Estado.
La información fue revelada esta semana por la ONG Government Accountability Project y ampliada por The Washington Post y The New Yorker. Voceros de la presidencia del BM enseguida argumentaron que los "arreglos" sobre el trabajo de Riza fueron hechos "bajo la orden de directores del Banco".
Según contó a Clarín digital una fuente de la asociación de empleados, Wolfowitz les aseguró en una reunión que no había tenido "nada que ver".
Claro que todo está calculado: el Departamento de Integridad Institucional, que debe investigar el caso, está a cargo de Suzanne Rich Folsom, una ferviente republicana que Wolfowitz eligió para ocupar el puesto por fuera de la lista de nueve postulantes que había seleccionado el directorio del Banco Mundial.