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Saddam enfrenta otro juicio

8 de noviembre de 2006 - 00:00
BAGDAD- El ex dictador iraquí Saddam Hussein volvió ayer a ocupar el banquillo de los acusados para ser juzgado en Bagdad por genocidio contra los kurdos, dos días después de su condena a muerte, mientras que al menos 17 personas murieron en un atentado suicida en la capital iraquí.

Otras 20 personas resultaron heridas en este atentado, cometido por un kamikaze que se hizo explotar en un café del barrio chiíta de Greyaat, indicaron fuentes de la seguridad y médicas iraquíes.

Éste es el primer atentado cometido desde la condena a muerte de Saddam Hussein el domingo por su responsabilidad en la matanza de 148 chiítas en el pueblo de Dujail en los años 80 y tras el levantamiento del toque de queda excepcional impuesto con motivo de la lectura del veredicto.

En el juicio contra Saddam Hussein, el ex dictador atacó la veracidad del testimonio de uno de los presuntos supervivientes kurdos de la denominada campaña "Anfal", que tuvo lugar en el Kurdistán iraquí (norte) en 1987 y 1988.

"¿Quién puede verificar esos hechos? Nadie", afirmó el ex presidente iraquí tras escuchar el relato del testigo, quien denunció ejecuciones sumarias de familiares y vecinos en su aldea.

Con una actitud aparentemente distendida, Saddam afirmó que amaba a los kurdos tanto como a los "árabes" e instó a la "reconciliación" entre ambos pueblos en Irak.

Otro testigo, Qahar Jalil Mohamed, contó que el 25 de agosto de 1988 los habitantes de su poblado en Kurdistán (norte) entraron en pánico al enterarse de que el ejército iraquí iba a atacarlos e intentaron huir.

Pero los militares iraquíes "nos llevaron fuera del pueblo y separaron hombres, mujeres y niños", acotó. "El ejército reunió a 37 hombres, incluyéndome a mí, y comenzó a dispararnos. Los militares recargaron sus Kalashnikov y volvieron a tirar", añadió.

"En total, murieron 33 personas, yo perdí a mi padre y a mis dos hermanos. Recibí un balazo en la espalda y otro en la frente", dijo el testigo quien se quitó el turbante para mostrar la cicatriz sobre sus ojos y levantó su túnica para mostrar las marcas en la espalda.

Junto a Saddam, otros seis coacusados, entre ellos su primo Hassan al-Majid, llamado "Alí El Químico", son juzgados por haber ordenado la campaña Anfal, que dejó 180.000 muertos, según la acusación.

En este proceso, que se retomará el miércoles, todos ellos podrían ser condenados a la pena de muerte.

El domingo, el ex dirigente iraquí, de 69 años, fue sentenciado a morir en la horca en el primer juicio en su contra por la muerte de 148 chiítas de Dujail, al norte de Bagdad, como represalia a un atentado fallido de 1982 en su contra.

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