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Primeros resultados a favor de Ortega

Los sandinistas ya festejan en las calles de Managua. No habría necesidad de un balotage nicaragüense.
6 de noviembre de 2006 - 00:00
MANAGUA (AFP-NA) - El ex presidente Daniel Ortega lidera el lento escrutinio de las elecciones en Nicaragua, convertidas en escenario de la lucha de influencias que libran en la región Venezuela y Estados Unidos, que dejó plantear dudas sobre la limpieza de los comicios.



Escrutadas apenas el 14,65% de las mesas, Ortega sumaba 40,04% de sufragios, frente al 33,29% del protegido de Washington, Eduardo Montealegre, de la derechista Alianza Liberal Nicaragüense, informó el presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE), Roberto Rivas.



Daniel Ortega podrá consagrarse presidente sin necesidad de un balotaje si alcanza un 35% de los votos y saca 5 puntos de diferencia a Montealegre, quien anunció que según los datos que maneja su partido, habrá segunda vuelta.



"El pueblo de Nicaragua en una segunda vuelta va a determinar quién es su presidente de la República", dijo Montealegre, saliendo al paso del triunfalismo mostrado por los seguidores del Frente Sandinista que se echaron a la calle a celebrar la ventaja de su candidato.



En caso de balotaje, que se celebraría en seis semanas, el líder sandinista no tendría ninguna posibilidad de vencer, según las encuestas.



José Rizo, del Partido Liberal Constitucionalista (PLC, derecha) ocupa la tercera posición con 19,51% de los votos, seguido por el Movimiento Renovador Sandinista de Edmundo Jarquín, que conseguía el 6,80% de los votos, y la Alternativa por el Cambio de Edén Pastora, el 0,27%, según el CSE, que está siendo criticado por la lentidud del recuento.



Los últimos resultados muestran un ligero descenso del Frente Sandinista con respecto a los primeros resultados preliminares, mientras que Montealegre sube ligeramente, así como Jarquín, mientras Rizo cae.



Poco antes de que Rivas anunciara los primeros resultados, siete horas después del término del cierre de los colegios electorales, la delegación de observación del presidente George W. Bush dejó palntada la duda sobre la transparencia de la elección.



En un comunicado, asegura no estar "en posición en este momento de hacer un juicio general sobre la imparcialidad y transparencia del proceso, al cual le faltan muchos pasos aún para terminar".



La Organización de Estados Americanos (OEA), en cambio, calificó las elecciones del domingo de pacíficas, masivas y ordenadas, mientras que el Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica (CEELA) avaló el proceso electoral, señalando que fue transparente, limpio y con pocas incidencias.



Los partidarios de Ortega, que suscita recelo de la administración de George W. Bush por su pasado revolucionario y sus relaciones con líderes como el venezolano Hugo Chávez o el cubano Fidel Castro, no dudaron en salir a la calle a celebrar su ventaja en estos comicios marcados por una alta participación y el revival de la Guerra Fría.



Ante la ventaja del sandinista en los sondeos, Estados Unidos no dudó en ejercer todo tipo de presiones, incluida la amenaza de bloquear las remesas que envían los emigrantes nicaragüenses a sus familiares, en caso de una victoria de Ortega.



Ortega tomó el poder por las armas tras la revolución de 1979, ganó elecciones en 1984 y las perdió frente a Violeta Chamorro en 1990. En esta elección, adoptó un edulcorado discurso, plagado de referencias a Dios, el amor al prójimo y su deseo de realizar una "revolución espiritual y solidaria".



Unos 3,6 millones de nicaragüenses convocados a las urnas fueron a votar también para renovar la Asamblea Nacional en una jornada que estuvo marcada por el retraso de hasta tres horas en la apertura de algunas de las 11.274 Juntas Receptoras de Votos, y por quejas de irregularidades.



Las autoridades han multiplicado los llamamientos a la calma mientras se aguardan los resultados definitivos y han pedido a los candidatos que no hagan autoproclamaciones gratuitas que azuzen las pasiones partidistas.



El gobierno ha desplegado un imponente sistema de seguridad en el que participan más de 33.000 efectivos.



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