Los nicaragüenses votan para elegir presidente y renovar el Parlamento
Los nicaragüenses empezaron a votar este domingo para elegir al próximo presidente entre cinco candidatos, entre ellos el sandinista Daniel Ortega, la bestia negra de Estados Unidos, que aparece en primera posición en los sondeos, y renovar el Parlamento.
El presidente del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas, ante las fuerzas vivas del Estado con el presidente Enrique Bolaños a la cabeza, cuerpo diplomático y observadores, dio por abierto el proceso poco antes de las 7 de la mañana.
Enormes filas se formaban ante muchos colegios de votos desde la madrugada para ser los primeros en votar en estas primeras elecciones del siglo XXI y las quintas elecciones de la joven democracia nicaragüense.
La división de la derecha en dos grandes grupos, la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), a cuyo candidato Eduardo Montelegre los sondeos lo sitúan en la segunda posición, y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), con José Rizo al frente (3º en intenciones de voto), y la creación del Movimiento de Renovación Sandinista (MRS), que presenta a Edmundo Jarquín, hacen muy difícil un vaticinio sobre el ganador de estos comicios.
Muchos analistas creen que esta división va a favorecer al candidato del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), pero del 10 al 14% de los votos que le restaría el MRS y el rechazo enorme que suscita Daniel Ortega en más de la mitad de la población, que vivió la guerra civil en los años 80, hacen impredecibles los resultados.
Ortega necesita ganar en la primera vuelta, para lo que debe obtener el 35% de los votos, un 5% más que el segundo clasificado, porque en la segunda sabe que lo tendría perdido.
Estados Unidos, que apoya abiertamente a Montealegre, no ha escatimado presiones para evitar una victoria de Ortega, al que no pudo vencer por las armas durante la revolución sandinista (1979-90), llegando a amenazar con el bloqueo de las remesas que los emigrantes nicaragüenses envían a sus familiares y con el corte de la cooperación.
Es que el proceso electoral nicaragüense, que ha revivido los rescoldos de la Guerra Fría, es la última batalla de influencias que libran en la región el venezolano Hugo Chávez y la administración republicana estadounidense de George W. Bush.
La Unión Europea, que ha hecho constantes llamamientos a la no injerencia, no ve ningún riesgo de "involución democrática" en Nicaragua, en caso de una victoria de Ortega, pese a las advertencias de ciertos sectores que ven en el pasado de Ortega y en su amistad con líderes como Chávez, el cubano Fidel Castro o el boliviano Evo Morales, un riesgo para la democracia.
La mitad de los nicaragüenses -unos 3,6 millones están censados aunque se espera que no superen en realidad los 2,8 millones si se descuentan los muertos y los emigrantes- no ha conocido la guerra civil azuzada y financiada por Estados Unidos en la década de los 80.
Aunque estas elecciones serán unas de las más vigiladas de la historia con la participación de más de 17.000 observadores nacionales e internacionales, existe el temor a que se puedan producir fraudes a nivel local e impugnaciones de los resultados, que no empezarán a darse a conocer hasta pasadas cinco horas del cierre de los colegios electorales a las 18, hora local.
Más de 60.000 personas seguían el sábado por la noche sin poder recoger sus cédulas de votación.
El ex presidente de Estados Unidos Jimmy Carter ha alabado el trabajo desarrollado por el Consejo Supremo Electoral (CSE) que ha tenido un gran cuidado, dijo, para "evitar todo tipo de conflictos y violencia".
Los llamamientos a la calma, sobre todo mientras se espera para conocer los resultados definitivos, lo que llevará varios días, se han sucedido.
El gobierno ha previsto un imponente sistema de seguridad en el que participan más de 33.000 efectivos para velar que no haya desmanes.
"Queremos urgir a los candidatos que han tenido la paciencia de llegar hasta aquí, que también la tengan para esperar los resultados oficiales antes de declararse ganadores o no ganadores en estas elecciones", exhortó por su lado el ex presidente panameño Nicolás Ardito, quien junto con Carter, el argentino Raúl Alfonsín y el peruano Alejandro Toledo, formarán parte de los más de 2.000 observadores internacionales llegados a Nicaragua para estas elecciones.