SANTIAGO DE CHILE- Los liceos de Santiago de Chile que hasta la mañana de ayer estuvieron ocupados por estudiantes fueron desalojados violentamente por grupos antimotines de la policía por lo que los alumnos secundarios irán hoy a un paro nacional.
Los estudiantes, que reclaman la derogación de una ley de Educación heredada de la dictadura de Augusto Pinochet, resistieron los desalojos, lo que generó choques con la policía, que detuvo a al menos un centenar de estudiantes.
La serie de desalojos empezó en el Instituto Nacional y el Liceo número 1 de Niñas, dos colegios emblemáticos de la protesta secundaria y los choques más graves se produjeron en el Liceo de Aplicación.
En respuesta a la acción policial avalada por el Gobierno, los estudiantes llamaron a un paro nacional para mañana y discutían si habría movilizaciones en las mismas escuelas.
La cuestión fue debatida en una asamblea realizada en la Biblioteca Nacional de Santiago.
El lunes, los policías habían desalojado el Liceo Victorino Lastarria, de la comuna de Providencia, y arrestado a 40 alumnos, a los cuales el alcalde de la comuna, Cristian Labbé, decidió suspender académicamente y no renovar sus matrículas en el 2007.
Los desalojos que fueron autorizados por los respectivos alcaldes, tuvieron la anuencia del gobierno nacional y motivaron la protesta de padres de los alumnos y hasta algunas quejas de aliados de la alianza oficialista.
La ministra de Educación nacional, Yasna Provoste, defendió la medida con el argumento de que el Poder Ejecutivo debe asegurar que "ningún joven quede sin clases".
En la misma línea, el secretario regional ministerial de Santiago, Alejandro Traverso, consideró que quienes habían ocupado los liceos son "grupos minoritarios que no tienen mayor representatividad y, además, no muestran ninguna disposición de dialogar".
Traverso también respaldó la decisión del alcalde Labbé de cancelar las matrículas de los estudiantes rebeldes.
En los enfrentamientos más duros de ayer, en el Liceo de Aplicación, los alumnos arrojaron sillas por las ventanas y piedras desde los techos, mientras la policía trataba de entrar.
La situación amenaza con una escalada de la crisis desatada por la polémica sobre la calidad de la educación en Chile, para la cual el gobierno creó un Consejo Asesor de 70 miembros de todos los sectores, que deben entregar un informe dentro de dos meses.
Los estudiantes consideran que la tarea de ese Consejo demorará mucho tiempo y exigen cambios más rápidos.
Los hechos demostraron también el cambio de postura del Gobierno, que hasta acá había cuestionado las protestas estudiantiles pero recién ayer avaló abiertamente los desalojos por medios de violencia, en una postura rígida.
La estudiante María Huerta, una de las voceras de la Asamblea del sector, advirtió que lo único que provocan los desalojos es que "los alumnos no se tomen los colegios, pero sí salgan a las calles y allí las cosas se complican".
"Las tomas eran una forma totalmente pacífica de presionar. Ahora van a tener a los alumnos sin clases, afuera de los liceos, haciendo destrozos. La protesta sigue más firme que nunca", evaluó Huerta, según informo la agencia italiana Ansa.
Sin embargo, parece claro que el movimiento se debilitó debido a un acuerdo salarial alcanzado el pasado fin de semana entre el Colegio de Profesores y el Gobierno.
La entidad gremial suspendió un paro nacional que iba a realizar ayer luego de que las autoridades accedieron a otorgar a los maestros una asignación de título y otros beneficios económicos.
En el Liceo de Aplicación, y tras los incidentes entre policías y estudiantes, la presencia del titular del Colegio de Profesores, Jorge Pavez, volvió a enardecer los ánimos, aunque el docente explicó que su presencia sólo buscaba calmar los ánimos y mediar en el conflicto.