En una noche marcada por una persistente lluvia y un sorpresivo apagón en el casco céntrico, la Iglesia de Catamarca celebró la solemne Vigilia Pascual. La ceremonia, realizada en la Catedral Basílica, fue presidida por el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanc, en el marco del Año Jubilar por el bicentenario del Beato Mamerto Esquiú. El rito comenzó en el atrio con la bendición del "fuego nuevo". Tras el encendido del Cirio Pascual, símbolo de la luz de Cristo, la asamblea ingresó a un templo en penumbras. El clima de recogimiento se acentuó cuando un corte de energía eléctrica obligó a continuar la liturgia bajo la única claridad de las velas que portaban los fieles.
Urbanc llamó a anunciar que Cristo está vivo en cada ámbito de la vida diaria
: El Obispo presidió la Vigilia en la Catedral a oscuras, por un corte de energía. Durante la ceremonia, un joven recibió el sacramento del bautismo.
El llamado a la acción Durante su homilía, Urbanc enfatizó que la alegría es el rasgo distintivo de esta fecha. "¡Cristo está vivo! La muerte no podía retener al que es la Vida", exclamó. El prelado instó a los presentes a no quedarse solo en la celebración, sino a asumir un compromiso concreto: "Ahí donde transcurre nuestra vida, en el barrio, el trabajo o la escuela; ese es nuestro lugar para anunciar la Resurrección". Un nuevo integrante Un momento de especial emoción se vivió cuando el Obispo administró el sacramento del Bautismo a Mariano Daniel, un joven que realizó su preparación en la parroquia de San Roque. "Te acogemos con alegría en la familia de Dios", expresó el Pastor antes de derramar el agua bautismal y realizar la unción con el Santo Crisma.
La ceremonia concluyó con la bendición final en una Catedral totalmente iluminada por las pequeñas llamas de los cirios, mientras la feligresía entonaba cantos de alabanza a la Virgen del Valle, cerrando así la semana más importante del calendario litúrgico cristiano.