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Sucede en cada jurisdicción del país

Un docente necesita 15 años para consolidar su titularidad

Un informe de CIPPEC y Argentinos por la Educación analiza la carrera profesional y advierte que la titularidad llega tarde.

27 de agosto de 2026 - 00:10

La carrera docente en Argentina está marcada por un ingreso laboral con altos niveles de inestabilidad y una llegada tardía a la titularidad. En promedio, transcurren cerca de 15 años entre el primer desempeño frente al aula y la consolidación de la estabilidad laboral, mientras que los cargos de conducción aparecen recién alrededor de los 50 años.

Los datos surgen del informe “La trayectoria profesional docente en Argentina”, elaborado por Cecilia Veleda, Federico del Carpio y María Sol Alzú, de CIPPEC y Argentinos por la Educación. El estudio analiza los estatutos docentes de las 24 jurisdicciones, los regímenes previsionales y datos de la Encuesta Permanente de Hogares y de Aprender 2025.

El recorrido comienza alrededor de los 18 años con la formación docente y continúa cerca de los 25 con el ingreso al ejercicio profesional. En esa primera etapa predominan las suplencias: el 52% de los docentes menores de 25 años trabaja bajo esa modalidad.

La estabilidad se alcanza de manera progresiva. Entre los docentes de 30 a 39 años, el 40% ya es titular, mientras que un 39% continúa como suplente. Recién entre los 40 y 49 años la titularidad alcanza a la mayoría, con un 61%, aunque casi cuatro de cada diez todavía no tienen esa condición. El acceso a cargos de conducción se produce aún más tarde y se concentra alrededor de los 50 años. Además, los cargos directivos representan apenas el 10% del total, lo que limita las posibilidades de desarrollo profesional mediante el ascenso tradicional.

El informe señala que Argentina no tiene una única carrera docente, sino 24 regímenes jurisdiccionales con reglas propias. Aunque todos comparten una matriz vinculada al Estatuto Nacional del Personal Docente de 1958, existen diferencias entre las provincias en los requisitos de ingreso, los sistemas de puntaje, la movilidad y las condiciones para acceder a cargos de mayor jerarquía.

La antigüedad constituye uno de los principales factores para avanzar dentro de la carrera, junto con los títulos, la formación, las capacitaciones, el concepto profesional y otros antecedentes. Sin embargo, los investigadores advierten que las posibilidades de crecimiento permaneciendo frente al aula son todavía reducidas.

“Con 24 regímenes que comparten una matriz de 1958, el desafío no es sumar requisitos, sino acortar el camino a la estabilidad y construir reconocimiento para quienes eligen quedarse enseñando”, sostiene Anabella Díaz, profesora de Lengua y Literatura y formadora de docentes.

Otro aspecto analizado es la evolución de los ingresos. El salario promedio alcanza su máximo entre los 45 y 54 años, cuando resulta un 93% superior al registrado entre los 18 y 24 años. Entre los 25 y 34 años, en tanto, los ingresos son un 42% mayores que en el primer tramo.

El estudio aclara que esta evolución no significa que los docentes tengan salarios más altos que otros trabajadores, sino que el crecimiento dentro de la propia trayectoria está asociado principalmente a la antigüedad, la dedicación horaria y, en algunos casos, la titularización o el acceso a cargos jerárquicos.

La profesión también mantiene una marcada feminización. Entre los docentes de sexto grado de primaria relevados por Aprender 2025, el 89,5% son mujeres y apenas el 10,5% son varones. Casi dos tercios tienen entre 30 y 49 años, mientras que los menores de 30 representan solo el 8,5%.

En cuanto a la formación, el 95,6% realizó sus estudios iniciales en institutos superiores de formación docente, el 2,7% en universidades y el 1,7% en otras instituciones. El 79,5% tiene como máximo nivel educativo un título terciario, mientras que el 12,7% completó estudios universitarios y el 7,7% realizó estudios de posgrado.

Para los autores del informe, el desafío pasa por revisar una estructura de carrera que mantiene una fuerte dependencia de la antigüedad y ofrece pocas alternativas de crecimiento profesional sin abandonar la enseñanza.

“La progresión profesional docente descansa principalmente en la antigüedad y en la acumulación de antecedentes”, advierte Díaz.n

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