jueves 15 de enero de 2026
Asistencia social

Roña Castro alertó sobre el avance del hambre y la creciente demanda en comedores

El ex boxeador describió largas filas y más gente buscando alimentos ante la falta de respuestas estatales.

Jorge "Roña" Castro relató esta semana que los comedores y merenderos que impulsa desde la pandemia no dejan de sumar vecinos. El dato reaparece en un contexto de ajuste y recorte de la asistencia alimentaria nacional. Según contó en Radio AM 750, lo que empezó en 2020 con una olla en un gimnasio vacío derivó en una red de 14 comedores y 9 merenderos que funcionan todos los días en Lomas de Zamora y zonas cercanas.

Ahora, incluso, proyectan abrir uno nuevo en Morón para unas 500 personas. La expansión, aclaró, no responde a una planificación social sino a una demanda que no afloja. Castro describió escenas que ya no sorprenden, pero sí incomodan: personas durmiendo en bancos, adultos mayores haciendo fila con un plato en la mano, familias completas que hasta hace poco no recurrían a la asistencia comunitaria. "Cada vez entra más gente a los comedores", dijo, en contraste con el discurso oficial que habla de una fuerte baja de la pobreza.

El ex boxeador puso números concretos a esa percepción. Pasó de entregar 80 a 100 bolsones semanales y asegura que todos los días llegan caras nuevas. La mayoría, explicó, son familias numerosas. En ese esquema, destacó el respaldo del Estado bonaerense y el aporte de empresas que donan mercadería próxima a vencer. Del Gobierno nacional, en cambio, no mencionó ningún tipo de acompañamiento.

Esa distancia se volvió explícita cuando recordó el cruce que mantuvo el año pasado con la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello. Según su relato, el intento de diálogo terminó con su retiro del lugar por intervención policial y sin respuestas posteriores. El episodio se dio en el marco de la polémica por los alimentos almacenados sin distribuir en galpones oficiales.

Sin levantar banderas partidarias, Castro dejó una lectura política clara: mientras se discuten indicadores y se redefinen programas, en el territorio la urgencia sigue siendo la misma. Para un dirigente social sin cargo formal, la discusión no pasa por el relato sino por la comida que llega -o no- a la mesa.

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