"Nuestra Patagonia arde": la Comisión Episcopal exigió declarar la emergencia ígnea
El área de Ecología Integral de la Iglesia pidió al Gobierno nacional y a las provincias que dejen de lado las diferencias y envíen todos los recursos necesarios.
A través de un comunicado del área de Ecología Integral de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, la Iglesia expresó su "inmenso dolor y preocupación" por el avance del fuego en la cordillera, especialmente en las zonas cercanas a Esquel y sus alrededores. Bajo el lema "Nuestra Patagonia arde", los obispos Matías Vecino y Juan Ignacio Liébana hicieron un llamado urgente al Gobierno nacional para que, en conjunto con los gobernadores, declaren la emergencia ígnea y dispongan de todas las herramientas disponibles para combatir las llamas.
"Después llegará el momento de determinar responsabilidades o señalar causas. Ahora es el momento de arremangarse y darle fin a esta crisis", remarcaron las autoridades eclesiásticas, priorizando la ayuda inmediata por sobre el debate político. Además de pedir soluciones concretas a los funcionarios, la Comisión se solidarizó con las familias, comunidades y pueblos originarios afectados por el desastre. El mensaje concluyó con un agradecimiento a quienes combaten el fuego "poniendo el cuerpo" y un pedido de oración para que llegue la lluvia que alivie la dramática situación que vive el sur argentino.
Con inmenso dolor y preocupación venimos siguiendo los sucesos que sacuden a nuestro sur argentino, en particular los incendios desatados, primero en Esquel, y ahora extendidos hacia otras zonas de la cordillera.
Por eso, pedimos a quienes compete, en especial al Gobierno Nacional en diálogo con los gobiernos provinciales, a que se declare la emergencia y se dispongan de todos los recursos necesarios para que la Patagonia se deje de quemar. Después llegará el momento de determinar responsabilidades o señalar causas. Ahora es el momento de arremangarse y darle fin a esta crisis.
Nos unimos en la oración pidiendo al Señor de la creación que envíe pronto la lluvia que alivie esta situación, y que consuele a tantos hermanos y hermanas, familias y comunidades, poblados y pueblos originarios que de diversas maneras fueron y son afectados por estos terribles hechos.
Gracias a quienes con el cuerpo o la ayuda material están haciendo lo posible y lo imposible para apagar el fuego que destruye y devora todo a su paso.
María de Luján, Madre de nuestra Patria Argentina, interceda por nosotros e ilumine a los que tienen que tomar decisiones en estas circunstancias dramáticas.