El dióxido de carbono y otros compuestos ácidos se eliminan para evitar la formación de hielo o depósitos sólidos durante el enfriamiento, y la eliminación del agua es fundamental, ya que podría congelarse y dañar los sistemas. Una vez purificado, el gas se enfría progresivamente mediante refrigerantes especiales en intercambiadores de calor criogénicos hasta alcanzar la temperatura de licuefacción.
La infraestructura de transporte también resulta determinante. Los gasoductos que conectan los yacimientos con las plantas de licuefacción deben operar con capacidad suficiente para alimentar la producción continua.
Terminal de exportación de gas: requisitos portuarios y logística de flota
La terminal argentina de exportación de gas natural requiere condiciones portuarias específicas. Por ejemplo, se requiere un puerto de aguas profundas, que permita el tránsito de buques de mayor envergadura. Este calado profundo resulta indispensable para recibir buques metaneros de gran capacidad, que constituyen la columna vertebral del comercio internacional de GNL.
Un buque metanero típico puede transportar entre 125.000 y 266.000 metros cúbicos de GNL, y la capacidad varía dependiendo del diseño del buque y de los tanques de almacenamiento utilizados.
Estas embarcaciones especializadas cuentan con tanques criogénicos altamente aislados que mantienen el gas a temperaturas extremadamente bajas durante todo el trayecto. Los sistemas avanzados de contención y aislamiento permiten mantener la carga en condiciones óptimas, y los tanques criogénicos están diseñados para conservar el gas en estado líquido y minimizar su evaporación durante la navegación.
La logística de flota implica coordinación precisa entre la producción de gas, la capacidad de licuefacción y la disponibilidad de buques. Los buques se cargan del material en los puertos de las terminales de licuefacción, un proceso que dura aproximadamente 12 horas.
Una vez cargados, se dirigen hacia su destino a grandes distancias a través de diferentes rutas comerciales, y cuando llegan a su destino se descarga en las dársenas de descarga que hay en las terminales de regasificación. Esta sincronización operativa determina la eficiencia económica de todo el proyecto.
Licuefacción de gas natural: tecnología y escala comercial
La licuefacción de gas natural constituye el núcleo tecnológico de cualquier proyecto exportador. La licuefacción es el proceso mediante el cual el gas natural, compuesto principalmente por metano, se transforma de estado gaseoso a líquido, y este cambio se logra mediante un enfriamiento extremo a temperaturas cercanas a los -162 °C. A esta temperatura, el gas ocupa un volumen considerablemente menor, lo que hace que su transporte sea más eficiente y seguro.
Argentina ha optado por una estrategia de implementación gradual mediante unidades flotantes de licuefacción (FLNG, por sus siglas en inglés). A esa infraestructura se sumará la instalación de dos buques de licuefacción en el Golfo San Matías, que permitirán procesar el gas y convertirlo en GNL para su posterior exportación.
Esta tecnología flotante presenta ventajas en términos de plazos de implementación y flexibilidad operativa, aunque requiere condiciones marítimas específicas y coordinación logística compleja.
El volumen de GNL previsto en el contrato representa más del 80% de la capacidad de producción del "Hilli Episeyo" (2,45 millones de toneladas anuales) y más del 30% de la capacidad de producción conjunta de los dos buques de licuefacción (6 millones de toneladas anuales). Esta escala comercial permite competir en el mercado internacional y justifica las inversiones asociadas en infraestructura de transporte y almacenamiento.
Bahía Blanca GNL y la costa patagónica como hub exportador
La geografía determina en gran medida la viabilidad de los proyectos de exportación de GNL. La costa patagónica y bonaerense ofrece ventajas logísticas significativas para el desarrollo de terminales de exportación.
A eso se suma una inversión de 3.000 millones de dólares para un poliducto que traerá gas líquido desde Neuquén, que se transformará en metano, propano, butano y naftas con destino a la exportación, y se estima que esa inversión permitirá exportaciones por encima de los 1.000 millones de dólares anuales.
Bahía Blanca se posiciona como uno de los nodos estratégicos del corredor energético argentino. Aquí, el proyecto contempla la construcción de una planta de fraccionamiento con capacidad para 2,7 millones de toneladas anuales, dos trenes de fraccionamiento y una terminal portuaria en Puerto Galván con tanques de almacenamiento de 100.000 m³ para propano, 70.000 m³ para butano y 60.000 m³ para gasolina natural.
También se instalarán dos tanques adicionales de gasolina natural de 30.000 m³ cada uno y brazos de carga para productos refrigerados. El 100% de la producción se destinará a la exportación, con Asia y Europa como destinos prioritarios.
Río Negro, por su parte, avanza con el proyecto Southern Energy (SESA). El plan exportador de gas natural licuado en Argentina tiene un nuevo avance con el acuerdo entre Río Negro, Southern Energy (SESA) y la empresa San Matías Pipeline.
Southern Energy, integrado por YPF, Pan American Energy, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, impulsará la infraestructura necesaria para transformar el GNL en un producto exportable internacionalmente.
Por medio de un gasoducto que conecta Tratayén, en la provincia de Neuquén, con la costa rionegrina, transportarán el gas natural hacia los buques exportadores de forma eficiente y segura.
Mercado internacional de gas: destinos y acuerdos de largo plazo
El mercado internacional de gas atraviesa una reconfiguración estructural impulsada por la crisis geopolítica y la transición energética. Dado que la sustitución del gas natural ruso en Europa ha aumentado la competencia del bloque con Asia Pacífico por los envíos de GNL, el fuerte aumento de la demanda de gas natural de esta región representa un claro riesgo de subida de los precios en Europa.
Europa: diversificación post crisis geopolítica
Europa representa un mercado prioritario para las exportaciones argentinas de GNL. Desde 2022, tras la invasión rusa a Ucrania, Alemania quedó en una situación crítica por su dependencia energética de Rusia.
La ruptura con Moscú forzó a Berlín a buscar nuevos proveedores. Hoy, el 95% del GNL que importa Alemania proviene de Estados Unidos, lo que genera nuevas dependencias y tensiones. Esta concentración de suministro impulsa a los países europeos a buscar proveedores alternativos que garanticen seguridad energética.
El consorcio Southern Energy y SEFE (Securing Energy for Europe) alcanzaron un acuerdo que representa la mayor venta de GNL desde Argentina al mundo en términos de volumen y de plazo.
Según la evolución de los precios internacionales, el contrato podría generar ingresos superiores a USD 7.000 millones durante su duración. Este tipo de acuerdos de largo plazo proporciona estabilidad financiera a los proyectos y garantiza flujos de caja predecibles para amortizar las inversiones.
Asia: demanda estructural creciente
La demanda global de gas experimentará un crecimiento del 2% en 2026, duplicando prácticamente el incremento del 0,8% registrado en 2025, según revela el último informe trimestral de la AIE. Este repunte se concentrará principalmente en China y otros mercados emergentes de Asia, que representarán aproximadamente la mitad del crecimiento mundial. Esta dinámica convierte a Asia en el motor de crecimiento del mercado global de GNL.
Qatar posee alrededor del 13% de las reservas mundiales de gas natural y es uno de los mayores exportadores de LNG del mundo (aproximadamente 20% del volumen global). Gran parte de su producción se dirige a Asia —especialmente a Japón, Corea del Sur, China e India— mediante contratos de suministro de largo plazo, aunque en los últimos años también ha incrementado sus acuerdos con países europeos en busca de diversificar sus fuentes de abastecimiento energético. Argentina puede posicionarse como proveedor complementario en este mercado en expansión.
Buques metaneros: la flota especializada que conecta producción y consumo
Los buques metaneros constituyen el eslabón móvil de la cadena de valor del GNL y desempeñan un papel fundamental en la economía global, ya que hacen posible el transporte de gas natural desde las plantas de licuefacción hasta los mercados consumidores.
Sin estas embarcaciones, el suministro de GNL a largas distancias sería inviable. Su diseño especializado y capacidad operativa determinan la eficiencia del comercio internacional de gas.
Son barcos con una capacidad de carga de entre 100.000 y 266.000 m³, construidos expresamente para este transporte y que no pueden dedicarse a otro tipo de carga. Esta especialización refleja la complejidad técnica y los requisitos de seguridad asociados al transporte de GNL.
Además, la expansión de la flota global de metaneros refleja el crecimiento sostenido del comercio de GNL y la confianza del mercado en su rol como combustible de transición energética.
La consolidación de nuevos proyectos energéticos abre una etapa de mayor integración de Argentina con los mercados internacionales y fortalece el desarrollo industrial asociado a la cadena del gas.
La expansión de infraestructura, la incorporación de tecnología especializada y la participación de socios globales muestran un escenario de crecimiento sostenido para la industria local.
En este contexto, la exportación de GNL también impulsa nuevas oportunidades logísticas, portuarias y comerciales que pueden generar un efecto positivo sobre distintas regiones productivas del país y ampliar la presencia argentina dentro del comercio energético mundial.