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Desde la Pastoral Social del NOA

Exponen las múltiples pobrezas que azotan al interior provincial

El coordinador Luis Segura advirtió que el interior padece más pobreza que lo que muestran las estadísticas.

4 de junio de 2026 - 20:18

Luego de jornadas de trabajo intenso, con exposiciones e informes de las diez diócesis participantes, la Pastoral Social del NOA trazó un diagnóstico alarmante sobre la realidad que atraviesa el norte argentino. Pobreza estructural, indigencia, desempleo, deserción escolar, crisis de salud mental y un preocupante aumento de los suicidios entre los jóvenes, fueron algunos de los ejes que atravesaron el debate.

El coordinador local, Luis Segura, puso el foco en la situación particular de Catamarca y su interior, territorio que, según describió, sufre con mayor severidad las múltiples pobrezas que azotan a la región. Segura explicó que, si bien Catamarca presenta indicadores menos graves que otras provincias del NOA, la fotografía completa es mucho más compleja. “Dentro de todo, en Catamarca la pobreza está cinco puntos arriba de la nacional, pero tenemos por suerte el menor porcentaje de indigencia y desempleo en ese aspecto positivo”, señaló.

Sin embargo, advirtió que el interior provincial padece condiciones mucho más severas de vulnerabilidad, pero esas realidades no se reflejan en los datos oficiales debido a la ausencia de mediciones locales. “Los datos que manejamos son de la encuesta de hogares, que cubren los grandes conurbanos de cada diócesis o provincia. Pero en el interior, la pobreza de acuerdo a los informes que hemos recibido es mucho más severa”, detalló Segura.

A diferencia de Santiago del Estero y Tucumán, provincias que presentaron informes departamento por departamento, con censos actualizados, Catamarca no cuenta con ese nivel de desagregación. “Vamos a ver si podemos elevar algún pedido para que se replique acá, porque nuestro interior sabemos que sufre mucho más que acá en el Valle Central”, agregó.

Segura describió situaciones puntales que visibilizan la emergencia cotidiana en el interior catamarqueño y en otras provincias vecinas. Mencionó el drama de las inundaciones en el sur de Tucumán y en zonas cercanas a Añatuya, localidad santiagueña que funciona como espejo de lo que también ocurre en parajes catamarqueños aislados.

También hizo hincapié en el desempleo creciente, la informalidad laboral y el cierre de fábricas e industrias, fenómenos que también golpean a Catamarca. A eso se suman problemas educativos graves: “La elevada deserción, el rechazo escolar, especialmente en el nivel primario y secundario. Y junto con esto, una baja calidad educativa y problemas en la conservación de los edificios escolares”.

Uno de los puntos que encendió todas las alarmas durante el encuentro fue el “elevado porcentaje de suicidios, especialmente entre los jóvenes”, un flagelo que, según Segura, muestra una tendencia creciente en todo el NOA.

Segura fue contundente respecto del rol del Estado y la falta de articulación con la Pastoral Social y otras organizaciones de base. “Nos gustaría sentarnos a conversar, pero no nos invitan”, disparó Segura, al ser consultado sobre si participan de mesas de diálogo con concejales, legisladores o funcionarios.

Pese al panorama sombrío, el encuentro también sirvió para visibilizar experiencias positivas que buscan replicarse en otras diócesis. Destacó por ejemplo que en Catamarca, la Pastoral Social cuenta con espacios como el Cenáculo y otros establecimientos eclesiales que funcionan como hogares de contención.

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