La docente Elida Cecilia Hernández, del Colegio Rural N° 5160 de Angastaco, en el departamento San Carlos (Salta), presentó en el programa Tiempo Real de Ancasti Streaming una innovadora aplicación desarrollada junto a estudiantes y profesionales de la salud mental para acompañar a adolescentes que atraviesan situaciones de bullying, discriminación, abuso o crisis emocionales.
Crearon una app para asistir a víctimas de bullying: "Para ellos era más fácil hablar con una aplicación que a un adulto"
El proyecto nació en un colegio rural de Salta a partir del trabajo conjunto entre docentes, estudiantes y profesionales de la salud mental. La aplicación "Refugio" busca brindar contención emocional y derivar a líneas de asistencia en situaciones de crisis.
La herramienta, denominada "Refugio", surgió a partir de una inquietud planteada por los propios alumnos durante una charla sobre el acoso escolar y las dificultades que enfrentan para pedir ayuda. "Ellos nos expresaron que era muy difícil hablar con un adulto y contar lo que les estaba pasando. Sentían miedo o vergüenza, y a partir de eso nació la idea de crear una aplicación que pudiera brindarles una primera contención", explicó Hernández.
El proyecto fue desarrollado con el acompañamiento de una psicopedagoga y una psicóloga, quienes colaboraron de manera voluntaria en el diseño de los contenidos y protocolos de actuación de la aplicación.
Actualmente, "Refugio" se encuentra en etapa de prueba debido a las limitaciones de conectividad que existen en Angastaco, una localidad ubicada a unos 2.000 metros sobre el nivel del mar, donde el acceso a internet resulta dificultoso. Sin embargo, esa situación no impidió que docentes y estudiantes concretaran la iniciativa.
La aplicación ofrece ejercicios de respiración y técnicas de anclaje para ayudar a controlar episodios de ansiedad o crisis emocionales, un diario personal para registrar el estado de ánimo y un sistema de conversación basado en inteligencia artificial diseñado para brindar acompañamiento inicial.
Además, incorpora un mecanismo de seguridad que detecta posibles situaciones de riesgo. Si identifica que el usuario manifiesta intenciones de hacerse daño o dañar a terceros, lo deriva automáticamente a líneas telefónicas gratuitas de asistencia profesional y organismos especializados. "Esta aplicación no reemplaza a un profesional de la salud mental, sino que brinda una asistencia primaria y orienta a los adolescentes para que reciban ayuda especializada", aclaró la docente.
El proyecto también estuvo acompañado por un trabajo de investigación realizado en forma anónima entre estudiantes de sexto y séptimo grado de primaria y de primero y segundo año del secundario.
Según explicó Hernández, uno de los hallazgos fue que muchos adolescentes desconocen la existencia de líneas telefónicas gratuitas para denunciar situaciones de bullying, grooming o abuso sexual, y tampoco saben que pueden hacerlo de manera anónima.
Otra de las conclusiones del relevamiento permitió identificar una conducta frecuente entre quienes sufren acoso escolar. "Descubrimos que el adolescente que está sufriendo bullying pide mucho permiso para ir al baño. Es un indicador al que debemos prestar atención porque muchas veces es allí donde puede lastimarse o tomar una decisión extrema", advirtió.
Por ese motivo, el equipo impulsor pretende colocar códigos QR de acceso a la aplicación en baños, pasillos y otros espacios escolares donde los estudiantes puedan recurrir a ella de manera discreta.
Hernández señaló que la propuesta nació tras debatir con los alumnos sobre los casos de suicidio adolescente y las situaciones de violencia que circulan en redes sociales.
"Yo les pregunté si se animarían a contarle lo que les pasa a una aplicación y ellos me dijeron que sí, que les resultaba mucho más fácil. Ahí entendimos que debíamos aprovechar las herramientas que manejan las nuevas generaciones para acercarles ayuda", relató.
Aunque por el momento la aplicación aún no está disponible en Play Store por falta de recursos para su registro, puede utilizarse mediante un código QR y sus creadores esperan que pueda llegar a más escuelas para transformarse en una herramienta de prevención y acompañamiento emocional para adolescentes de todo el país.
"La app busca llegar a más jóvenes y ayudarlos. Es muy triste leer noticias sobre chicos que se hacen daño o dañan a otros, y creemos que esta herramienta puede facilitar que pidan ayuda antes de que sea demasiado tarde", concluyó la docente.