En el marco de un plan de lucha a nivel nacional promovido por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), investigadores e investigadoras de Catamarca se sumaron a la jornada de protesta con un banderazo frente a la sede de la institución, en Prado 366. La movilización, realizada bajo la consigna “Ponetela camiseta por la ciencia argentina”, busca visibilizar el fuerte ajuste presupuestario que atraviesa el sector.
Banderazo del CONICET: "El sistema científico no es de los investigadores, es un bien común estratégico"
Desde el IRES Catamarca convocaron a un banderazo bajo la consigna "Ponetela camiseta por la ciencia argentina".
En diálogo con Ancasti Streaming durante el programa Mañana Central, el Dr. Marcos Quesada, vicedirector del Instituto Regional de Estudios Socioculturales (IRES) e investigador del Conicet, explicó que la medida responde a un "marcado desfinanciamiento y deterioro de las condiciones para el desarrollo de la investigación científica que viene promoviendo el Gobierno nacional desde el inicio de su gestión".
Quesada remarcó que el congelamiento de fondos excede al Conicet y alcanza a todo el sistema científico nacional, que incluye a organismos como el INTA, el INTI, la Comisión Nacional de Energía Atómica y la CONAE. "El promedio de desfinanciamiento global es del 45,7%", graficó el investigador, precisando que existen casos aún más críticos como la Agencia de Investigación, Desarrollo e Innovación, con una caída presupuestaria del "87,8%", y el Conicet, con una merma del "35,1%".
Esta situación se traduce en pérdidas salariales significativas y en la interrupción de proyectos. "Hemos perdido los investigadores e investigadoras científicas alrededor del 40% del salario", señaló Quesada, al tiempo que advirtió sobre el impacto en las vocaciones jóvenes: "Al ver el deterioro no solamente en los ingresos, sino también en las condiciones de trabajo, esto desincentiva. Se está produciendo lo que de vuelta se conoce como la 'fuga de cerebros', que no es solamente la ida al extranjero, sino que también hay otras formas de fuga de cerebros: por la baja de los salarios o directamente la desocupación, muchos investigadores e investigadoras muy formados están dedicándose a otra cosa, por ejemplo a manejar Uber".
Impacto en la provincia y continuidad del reclamo
En el ámbito provincial, el ajuste impacta sobre una comunidad científica compuesta por unos 40 investigadores, 60 becarios y cerca de 10 integrantes de personal de apoyo repartidos entre el IRES y el Centro de Energía y Ambiente Sustentable. Asimismo, Quesada cuestionó los discursos oficiales contra el sector al recordar que "la avanzada del Gobierno nacional contra el sistema científico comienza con su gestión, no solamente con desfinanciamiento, sino también con una estigmatización", haciendo referencia a que "hace poco también fuimos tildados junto con los profesores universitarios de 'terroristas'".
A pesar del panorama, el vicedirector del IRES sostuvo la necesidad de mantener las medidas de fuerza en defensa del desarrollo nacional: "No estamos defendiendo en particular nuestros salarios, ni una carrera, ni una vocación, sino que esto es un bien común, un recurso estratégico para el desarrollo nacional que es el sistema científico".