Advierten por un aumento de la mortalidad infantil en Argentina
Especialistas señalan que la crisis económica, el deterioro del poder adquisitivo y los recortes en programas perinatales confluyen como factores de riesgo.
Según la Dirección de Estadísticas e Información en Salud, en 2024 se registraron 413.135 nacimientos, una cifra que contrasta con los 777.000 nacidos vivos de 2014. La caída supera el 46% en solo diez años y los especialistas ya hablan de un "cambio de era" demográfico en Argentina.
La baja del embarazo adolescente —considerada en sí misma un avance— explica parte del fenómeno. Pero también pesan la postergación de la maternidad, el costo de crianza y la incertidumbre económica que llevó a miles de familias a decidir no tener hijos o conformarse con uno solo.
Lo que realmente enciende las alarmas es el otro número del informe oficial. La tasa de mortalidad infantil pasó de 8 a 8,5 muertes por cada 1.000 nacidos vivos entre 2023 y 2024, un aumento del 6,25% que representa el mayor salto registrado desde la crisis de 2002.
El aumento se explica casi exclusivamente por la mortalidad neonatal —las muertes en los primeros 28 días de vida—, que pasó de 5,5 en 2023 a 6 en 2024 y concentra cerca del 60% del total de fallecimientos infantiles. Esto está directamente vinculado a la calidad de la atención durante el embarazo y el parto.
Especialistas señalan que la crisis económica, el deterioro del poder adquisitivo y los recortes en programas perinatales confluyen como factores de riesgo. El ministro de Salud bonaerense Nicolás Kreplak advirtió que 2024 fue un año de fuerte inestabilidad sanitaria, con recortes en insumos clave como el surfactante pulmonar, fundamental para patologías respiratorias neonatales.
El mapa de la desigualdad
El promedio nacional oculta realidades muy distintas. Corrientes fue la provincia más afectada: su tasa trepó de 7,5 en 2023 a 14 en 2024. Le siguieron Misiones, que pasó de 5,8 a 9,5, y Entre Ríos, que saltó de 5,2 a 8,8. En el extremo opuesto, la Ciudad de Buenos Aires y Tierra del Fuego registran las tasas más bajas del país, con 5,45 y 5,94 muertes cada 1.000 nacidos vivos respectivamente.
El panorama es claro: Argentina está envejeciendo a velocidad inédita y, al mismo tiempo, el sistema de salud muestra grietas que cuestan vidas.