7 consejos a la hora de hacer bricolaje con nuestros peques
Los niños son diversión, locura e imaginación. Son impredecibles y siempre están dispuestos a probar cosas nuevas. Necesitan desestresarse, emocionarse, jugar e ilusionarse, pero además de ello, también agradecen descubrir nuevas actividades. Así pues, dada su predisposición a realizar cosas nuevas, una posibilidad es introducirlos en el mundo del bricolaje, una práctica que no solo les encantará, sino que gracias a ella se pueden estrechar lazos. En este artículos os damos una serie de consejos para adaptar esta actividad a sus necesidades. De esta manera no sufriremos percances y disfrutaremos al máximo de la experiencia.
Permanecer alerta en todo momento para velar por su seguridad
¡Manos a la obra! A los más peques de la casa les encanta jugar, hacer ejercicio, ensuciarse las manos y divertirse haciendo cosas de adultos. Hay que pensar que son curiosos por naturaleza. Un domingo puede ser un día perfecto para aventurarse en una tarea de bricolaje, siguiendo siempre algunos consejos importantes y optando, por ejemplo, por actividades que no necesiten clavos y puedan solventarse con un simple pegamento para evitar que se hagan daño.
Lo primero que deberemos garantizar es que el entorno sea seguro. Para ello, bastará con dedicar unos minutos previos a comprobar que todo esté en condiciones. A partir de este momento, podremos compartir con ellos nuestra pasión. Lo más adecuado es evitar el uso de herramientas eléctricas y disponer del equipamiento de seguridad necesario.
Por otro lado, buscaremos herramientas adaptadas a su edad, es decir que, entre otras cosas, tengan un tamaño adecuado para los pequeños. Así, podrán manejarlas con más facilidad y de manera más segura.
La tercera recomendación que hacemos es buscar proyectos basados en algo que les pueda motivar, como renovar algunas cosas en casa que no impliquen obra. Hacer algún juguete, como un camión de bomberos, una cocinilla o una casa de muñecas puede ser otra buena opción. En cualquier caso, antes de empezar, hay que dedicar un tiempo a explicarles bien qué se va a hacer y todo lo que se va a necesitar, para que entiendan bien la actividad.
Al pensar qué actividad realizar hay que tener en cuenta también la edad. No es lo mismo un niño de 6 años que un adolescente. Por tanto, adaptaremos la dificultad al niño, intentando evitar proyectos excesivamente complicados.
Otro consejo importante es escuchar. Tenemos que encontrar el momento en el que les apetezca aventurarse a ello, sin presionarles. Tampoco planearemos sesiones de bricolaje excesivamente largas, ya que igual solo 15 minutos son suficientes, dejando el resto para otro día. Si el proyecto es complejo, le haremos partícipe en el proceso, que durará varios días y trataremos de que se sienta parte esencial, aunque al final la mayor parte del trabajo la hagamos nosotros.
Por último, dejaremos que su imaginación sea la protagonista. Pueden tener ideas y soluciones que nos resulten innovadoras y sorprendentes. Hay que prestar atención a sus sugerencias, como por ejemplo, qué colores quieren utilizar o si quieren decorar el proyecto de una determinada temática, como los dinosaurios o sus dibujos favoritos. Al final, lo más importante es disfrutar de una experiencia única.