sábado 4 de abril de 2026
Historia

Los sargentos de San Lorenzo: Bott, Constante, Iníguez y Pourtau

Por Roberto Colimodio y Eduardo Mundani

Por Redacción El Ancasti

La Real Academia Española en su tercera acepción dice sobre el término:
“Sargento. m. Oficial subalterno que en las antiguas compañías de infantería seguía en orden al alférez y tenía el cargo de instruir y alojar a los soldados, velar por la disciplina y llevar la contabilidad.”

Desde el origen de los Ejércitos organizados, el grado de Sargento ha tenido una connotación especial. Decir Sargento es sinónimo de autoridad, equivalente de conducción, pero también de cercanía con el subordinado. Es aquel suboficial al cual el soldado acude por algún problema, o al que el Oficial Jefe consulta por el estado de la tropa. Es el que adoctrina, disciplina, instruye y educa al soldado bisoño en el Arte de la Guerra.

Lo acaecido en el Combate de San Lorenzo, ocurrido el 3 de febrero de 1813, no es algo que escape a la regla. La participación de los sargentos que acompañaron al Coronel San Martín en el bautismo de fuego de los Granaderos a Caballo, estuvo a la altura de las circunstancias.

Pero vayamos por partes.
150 Granaderos salieron del Cuartel del Retiro en la noche del 28 de enero de 1813, con destino a la costa del Paraná. No tenían como objetivo llegar a  San Lorenzo y presentar batalla allí, sino que se dirigían en observación de donde pudiera desembarcar el enemigo y hacerles frente, flota armada que había salido de Monteviedeo y se sabía que había remontado las aguas del río marrón.

Fueron seis días de marcha nocturna, una de las más rápidas que recuerde la historia militar mundial, escabulléndose del sol y de las miradas indiscretas, para poder aprovechar el factor sorpresa, plan diseñado por San Martín.

Dentro de aquel grupo de soldados fueron de la partida cuatro sargentos, a los cuales la investigación histórica ha podido rescatar del injusto olvido. Minuciosos estudios han dilucidado los verdaderos nombres de los Sargentos de San Lorenzo y publicados por Roberto Colimodio y Julio Romay en su libro “Soldados de San Martín en San Lorenzo” en 2012.

Como comentario, y antes de adentrarnos en sus vidas, podemos decir que tres de ellos sobrevivirán al encuentro armado, en tanto el cuarto caerá en batalla.
Estas son sus historias de vida


SARGENTO LUCAS BOTT

Nacido en Buenos Aires, un 17 de octubre de 1792, es decir que al momento del Combate era muy joven, de apenas 20 años. 
Al momento del combate revistaba en la 2da. Compañía del 2do.Escuadrón, que estaba al mando del Capitán Justo Germán Bermúdez, por lo cual se estima que combatió en la columna de la derecha, de las dos que intervinieron en el encuentro del 3 de febrero de 1813.

Tuvo una intensa vida militar, revistando en distintos escenarios de lucha y en distintas unidades.

Formó parte del Ejército Auxiliar del Perú (del Norte), en la Segunda Expedición de Belgrano.Estuvo en el desastre de Sipe-sipe de 1815 con el grado ya de Alférez y Portaestandarte, bajo las órdenes de José Rondeau. Sigue estando algún tiempo más del año 16 en el frente Norte, para aparecer en una revista de noviembre de 1816 en Mendoza, ya como integrante del Ejército de los Andes.
Hará el Cruce y la Campaña Libertadora de Chile: estará presente en Chacabuco y Cancha Rayada, y por su desempeño en Maipú, será propuesto como Capitán. Sin embargo para mayo de 1818, será promovido a Ayudante Mayor del 2do. Escuadrón de Granaderos.

Pide la baja en abril de 1819. Sin embargo, regresado a Buenos Aires, es incorporado nuevamente a las filas del Ejército, mezclándose en las luchas internas del complicado año 20.

Se sumará a las luchas contra el indio, ya con el grado de Capitán del Regimiento de Blandengues en 1823, para terminar su existencia el 31 de enero de 1824, al caer en una emboscada tendida por un grupo de indígenas que lo ultimaron a bola y lanza, cerca de la localidad de Tandil, en la Laguna de la Perfidia.

De familia de origen inglés, un hermano del Sargento Lucas Bott, de nombre Felipe fue teniente del General Manuel Belgrano en Tucumán, Salta, Vilcapugio y Ayohuma, cayendo prisionero de los realistas en esta última y confinado en las terribles Casas Matas de El Callao, donde falleció víctima de la tuberculosis sin poder avisarle a su familia de su destino, pues se lo dio por muerto en acción.

SARGENTO JUAN CONSTANTE

Tuvo una participación corta dentro de la historia del Regimiento de Granaderos, de unos pocos meses. En San Lorenzo estuvo integrando la 1ra. Compañía del 2do. Escuadrón con el grado de sargento. Poco después, fue enviado con un contingente de 15 granaderos a cubrir unas vacantes de marinería para reforzar la naciente Marina patriota. Estando al mando o como miembro de la dotación, de varios navíos argentinos. Es posible que se trate de Jean Constant, que pelease en 1811 junto a Bouchard en San Nicolás.

SARGENTO JOSÉ MARÍA IÑIGUEZ

Perteneciente a la 1ra. Compañía del 1er. Escuadrón.

Para fines de 1813 partió al norte para sumarse al Ejército del Norte junto a dos escuadrones de Granaderos a Caballo al mando de San Martín que remplazaba a Belgrano del mando de las tropas. Ascendió allí al grado de Sargento 1ro. Y llegó a formar parte de la escolta personal de José Rondeau, jefe sucesor de San Martín y que dirigiera las fuerzas patriotas en la derrota de Sipe Sipe.
Hizo el Cruce de los Andes y estuvo presente en Chacabuco y Cancha Rayada. Con la muerte del Capitán Manuel Hidalgo en Chacabuco, el Tte Juan Galo de Lavalle asciende ocupando el lugar del fallecido con el grado de Capitán, lo que hace que Iñiguez ascienda también al grado de Teniente, ocupando el lugar de Lavalle. Con éste grado concurre a la Batalla de Maipú.

Participa en distintas acciones militares, hasta abril de 1819, en el que desobedece unas órdenes impartidas por la superioridad. Es así que es castigado por su “mala comportación” (palabras de San Martín) y dado de baja del Ejército, sin goce de fuero o uniforme, el 19 de abril de 1819. Lo que había sido una carrera militar prometedora, comenzada en San Lorenzo, terminó de una manera deshonrosa.

SARGENTO DOMINIC POURTAU

Para el final hemos dejado al único de los cuatro Sargentos participantes del Combate, que falleció en el mismo.  El caso de Dominic Pourteau es ciertamente particular. Primero porque no era nacido en éstas tierras, sino en la vieja Europa. Era francés, nacido en los Pirineos Franceses, en el pueblo de Labarthe-Riviére, cercano a Saint Godens. Fue uno de los cuatro no nacidos en el actual territorio argentino que fallecieron durante el Combate (un francés, un chileno, y dos orientales)

Había nacido el 19 de febrero de 1785. Era hijo de Bernard Pourtau y Catherine Gazave.

La identidad de Dominic por muchos años estuvo tergiversada. Las distintas revistas militares de la época lo nombraron con el nombre de Domingo Portau , e incluso se lo halla nombrado en algunos documentos como “Pertau”. Hay una calle en San Lorenzo que lo recuerda con su nombre castellanizado y erróneo. Solamente investigaciones recientes pudieron devolverle al bravo Sargento su verdadera identidad.

No hay certezas de cómo ni cuándo inició su carrera militar. Sólo que figura en la revista del Regimiento de Granaderos de Octubre de 1812.

Integraba la columna de la derecha, bajo las órdenes del Capitán Justo Germán Bermúdez, cuando la muerte lo sorprendió en la mañana del 3 de febrero de 1813, en San Lorenzo.

Su pueblo natal lo homenajeó con una calle que lleva su nombre y una placa conmemorativa que ilustra esta nota, propiciada por argentinos en 1950, entre los que se destacó el Dr. Urbano Nuñez.

Ciento veinte hombres, divididos en dos columnas, bajo las órdenes del Coronel San Martín y del Capitán Bermúdez, vencieron a un grupo de marinos de Montevideo que los doblaban en número comandados por el vizacaíno Antonio Zabala. Y dentro de esos ciento veinte centauros hubo cuatro Sargentos, que hábilmente supieron transmitir las órdenes de los Jefes, para concretar lo que era un combate incierto, llevado a cabo por hombres con mucho coraje, pero casi sin experiencia militar. Ese es quizás el gran mérito de aquellos Sargentos de San Lorenzo, ayudar al futuro Libertador a iniciar de manera victoriosa la Epopeya Sanmartiniana.

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