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Su padre es el ginecólogo Carlos barrionuevo, que VIVE EN ee.uu.

El hijo de un catamarqueño sobrevivió a la masacre de Florida

Caminaba junto a 2 compañeros, se frenó para ir al baño, los otros siguieron y murieron en el ataque.
16 de febrero de 2018 - 04:11 Por Redacción El Ancasti

Julián Carlos Barrionuevo, un adolescente de 15 años, con padre y familia catamarqueña, fue uno de los sobrevivientes de la masacre ocurrida el miércoles pasado en una escuela secundaria de Parkland, una ciudad de Florida (Estados Unidos), en la que murieron 17 personas y hubo decenas de heridos.
Julián nació en Estados Unidos, es hijo del ginecólogo catamarqueño Carlos Barrionuevo y nieto del prestigioso médico Marcelo Barrionuevo, reconocido dentro y fuera del país, y su nombre fue elegido para la sala de fertilización asistida de la Maternidad Provincial. Su padre, en diálogo con El Ancasti, contó detalles de las angustiosas horas que vivió Julián, quien hasta anoche todavía seguía en estado de shock.

Eran las 14.28 del miércoles, mientras Carlos atendía pacientes en su clínica, recibió un mensaje de su hijo: “Hay alguien en el campus tirando tiros”. Inmediatamente empezó a intercambiar mensajes con el adolescente para saber si estaba bien y prendió el televisor para asegurarse que la policía estaba allí, y confirmó lo que estaba sucediendo. Cientos de oficiales rodeaban la secundaria Marjory Stoneman Douglas High School, de Parkland (Florida) buscando al atacante. Julián fue uno de los primeros en ver a Nikolas Cruz, el joven de 19 años que con un fusil AR-15 y gran cantidad de municiones inició la masacre (ver pág. 25). “Él se salvó por unos minutos y por obra de Dios. Se dirigía junto a dos compañeros de uno de los edificios de la escuela hacia otro, y se frenó unos instantes para ir al baño. Sus amigos siguieron camino e ingresaron a uno de los bloques cuando se escuchó una explosión. Julián vio a 50 metros como el atacante tiró una bomba para activar la alarma de incendios, se puso una máscara y comenzó a disparar. En ese momento un chico de un curso más alto lo ayudó, se refugiaron dentro de un armario en un aula y empezaron a alertar a los otros estudiantes para que activen el código rojo”, relató. Es que en las escuelas de Estados Unidos tienen un protocolo para estos casos y otras catástrofes, y son entrenados mediante simulacros dos veces por año, algo que ayudó considerablemente a que la matanza no tenga mayor magnitud. Los amigos de Julián fueron dos de las 17 víctimas.

Julián junto a otros estudiantes y profesores estuvieron encerrados 2 horas, hasta que un equipo SWAT los rescató. En ese lapso enviaba mensajes a su padre diciéndole que estaba bien y resguardado, luego lo llamó para tranquilizarlo más. “Tenía mucho temor y mucha angustia, cuando me llamó me dio tranquilidad”, dijo Carlos.

En shock

Al ser uno de los primeros en observar la situación, ayer fue entrevistado por el FBI, y hoy empezará con la contención psicológica con profesionales preparados para este tipo de casos. “Anoche (por la del miércoles) no pudo dormir, estaba como excitado, tenía pesadillas se levantaba gritando, algo que es normal”, consideró. Ayer hubo reuniones entre los estudiantes, y los padres para tratar de empezar a superar juntos la masacre. “Me gustaría que en Catamarca recen y pidan por las víctimas a la Virgen del Valle de parte de un catamarqueño que vivió de cerca esto, y que gracias a la intervención de Dios mi hijo se pudo salvar”, concluyó.

Por su parte, su tía, la reconocida psicóloga Mara Barrionuevo, quien vive en Catamarca, comentó que también vivieron con gran angustia esas horas en las que se enteró que el ataque era en la escuela de su sobrino, aunque rápidamente por whatsapp le aseguraron que estaba a salvo. "Cuando Julián describe la situación de cómo se fue refugiando y escondiendo, decía 'fui pisando los cadáveres de mis compañeros'", detalló a este diario. "Habrá un proceso de duelo que va a tener que transitar en una edad compleja como lo es la adolescencia. A la distancia se vive con impotencia de no poder estar ahí con ellos para apoyarlos y estar unidos, aunque a través de las redes y los celulares estamos cerca, de algún modo", manifestó.

Además, dio detalles del establecimiento al que asistía su sobrino. “Es una escuela espectacular, tiene campus de fútbol, de otros deportes. Universidad, un paisaje ameno, es decir, todas las condiciones. Esta situación fue totalmente impensada, pero evidentemente no se puede controlar todo”, graficó y contó que otro de sus hermanos junto a su familia, también viven en Estados Unidos, y en estos momentos le dan contención y apoyo a Julián, a sus padres y hermanos.

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