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Los integrantes de el comedor la luciérnaga

Cocinan en la vereda porque el salón se está derrumbando

Funciona por la solidaridad de la gente, pero no tienen una cocina adecuada, lamentan la situación.
12 de diciembre de 2018 - 04:09 Por Redacción El Ancasti

Los integrantes del comedor La Luciérnaga, ubicado en el barrio 20 viviendas norte de la Capital, cocinan con fuego en la vereda de la casa de la encargada del lugar, Miriam Fresco, porque no tienen otro lugar para elaborar los alimentos. Tiempo atrás ocupaban un salón que también funcionó como sede vecinal, pero comenzó a deteriorarse a tal punto de rasgarse por completo, hoy peligra que se derrumbe y esperan ayuda para refaccionarlo. 


Ariel, pareja de la encargada junto a un grupo de mujeres que elaboran los alimentos, contaron a El Ancasti que desde la reapertura del comedor este año deben cocinar en la vereda soportando bajas temperaturas en invierno y ahora el calor. Lamentaron que algunos vecinos se encuentren molestos porque deben encender el fuego, pero aseguran que lo principal es poder cocinar para más de 100 familias de escasos recursos. 


“ Estamos en esta situación porque el trabajo que realizamos es para la gente y es solidario, todos los que vienen aquí son personas que no tiene trabajo y entre todos nos ayudamos para poder salir adelante sobre todo por los niños. Esto puede molestar, pero nosotros años atrás contábamos con un lugar apto y ahora no lo tenemos. También, tenemos una cocina, pero no tenemos para comprar el tubo de gas, la situación está difícil para todos”, resaltó Ariel. 


También, explicó que el salón que está ubicado detrás de su vivienda fue un lugar muy concurrido hasta y allí funcionaba el comedor, luego con el tiempo el terreno cedió y la construcción se dañó y que tuvieron que salir prácticamente a la calle por temor a derrumbe. 


“El comedor había cerrado mucho tiempo porque no teníamos donde cocinar, pero la situación y la necesidad es grande por ello lo volvimos a reactivar, no tenemos donde cocinar esa es una realidad. La gente sabe, muchas veces aquí vinieron políticos y personas que dijeron que nos iban a dar una mano, por ahora no volvieron. Mi señora sale a buscar ayuda para el comedor, pero esto quedó atrás porque no nos ayudan y nosotros no podemos repararlo, la paredes cedieron y todo está a punto de caerse, tenemos miedo por eso salimos a la vereda”, reiteró.


Por su parte, las mujeres que cocinan contaron que deben hacer fuego porque no tienen alternativas, la cocina es a gas y no pueden afrontar el gasto. Tampoco pueden dejar de cocinar, ya que la gente va en busca de comida todos los días, sobre todo por los niños. 
“Somos prácticamente 200 personas y no se puede ingresar a más a pesar de los pedidos”, expresaron. 

Pedido 
Por otra parte, personas que transitan en cercanías al comedor alertaron y lamentaron la situación que padecen quienes integran La Luciérnaga, ya que no solo deben tomar calor y frío cocinando en la vereda, sino que elaboran los alimentos en precarias condiciones y sin control bromatológico lo que significa poner en riesgo la salubridad de quienes retiran los alimentos. El reclamo fue dado a conocer a los integrantes del comedor, quienes lamentaron su situación.

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