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Produce una descarga eléctrica ínfima que asusta a quienes intentan cruzar un perímetro

Cada vez más vecinos del Valle Central instalan cercos eléctricos

No existe ley que regule la instalación, pero es el sistema más elegido. Un equipo estándar tiene un costo de $14.000.
11 de diciembre de 2016 - 04:12 Por Redacción El Ancasti
Los cercos eléctricos se observan en viviendas de la zona alta, también en la zona norte y sur de la Capital, se suman domicilios en los departamentos de Valle Viejo y Fray Mamerto Esquiú, al igual que empresas que ya instalaron el sistema de seguridad que incluye alarma y que es tendencia en el país. La instalación está permitida y cada vez son más los catamarqueños que lo prefieren a la hora de prevenir robos. Los costos de los equipos son accesibles y todas las clases sociales pueden tenerlo en sus cercas, muros o rejas. Los instaladores son escasos y aseguran que los cercos no generan una descarga letal, pero sí un shock a quienes intentan violar el perímetro.

El sistema consiste en una barrera de alto poder contra los intrusos, tiene un generador de pulsos que emite 1 pulso de 7.800 volt de 0.1 milisegundo de duración, esta descarga no es letal pero sí repele a los que tocan. Esta energía circula en un tendido de hilos de aluminio colocados por encima de las paredes que superan los 2,10 metros de alto.

El cerco perimetral electrificado "no letal” con alarma funciona sin infringir ninguna norma y cumpliendo las internacionales IEC de Seguridad Humana, aclaró Juan Corpacci, responsable de la empresa Seguridad Perimetral Catamarca.

En diálogo con El Ancasti, el electricista e instalador de cercos detalló que hace tiempo la gente perdió el miedo a contar con un cerco eléctrico y prioriza evitar ser saqueada.  "Catamarca no es ajena a lo que pasa en el país; la inseguridad aumentó y esto hizo que la gente buscara alternativas. Es tanta la demanda de cercos a nivel país que existe un proyecto de ley para regular la actividad que fue presentado este año en Buenos Aires y esperamos que pronto se apruebe así la provincia se adhiere. Mientras tanto nos regimos por las normas internacionales y trabajando con una empresa que opera en el país a la que adquirimos equipos certificados y con garantías”, expresó.

A su vez, detalló que los equipos que se adaptan a los sistemas de alarmas o se conectan con códigos a los teléfonos celulares vienen a reemplazar a los tendidos con boyeros, que son clásicos y que muchos vecinos lo tienen. Según datos aportados por el instalador, el 95 por ciento de quienes deciden instalar el equipo en el Valle Central fueron víctimas de al menos un robo, el resto lo hace para sentirse seguros. El costo para instalar depende de la cantidad de hilos que se utilicen en la barrera, los que pueden ir desde 4, 5, 6 o 12. De este modo, un tendido de cerco eléctrico con 4 o 12 hilos puede tener un costo de entre $14.000 y $20.000.
 
Características

Solo se utilizan estándares internacionales, que tienen que ver con la fabricación de los equipos y su instalación siguiendo las normas IRAM/ IEC.
Se instalan en tapias, muros o rejas que alcanzan los 2,10 metros.
Por seguridad se instala cada 9 metros un cartel indicador que reza "peligro shock”.
Los instaladores brindan la garantía de un año, los daños en el tendido no son frecuentes. La garantía de los equipos no caduca.
"La diferencia es que el cerco electrificado es prácticamente inviolable y esto hace que todos lo elijan; el sistema de conectarlo a una alarma es buscado porque si alguien intenta ingresar por la cerca no tarda más de 10 segundos en avisar” remarcó.
 
Polémico proyecto

Hasta ahora y por la falta de una legislación que regule la actividad a nivel país, los instaladores y proveedores de equipos defienden el sistema y los enmarcan en "Legítima Defensa”. 
Por la demanda y argumentando una "crisis en materia de seguridad”, meses atrás el diputado renovador por la Provincia de Buenos Aires Lisandro Bonelli propuso que debe reglamentarse "la instalación y uso de cercos eléctricos de seguridad para uso privado", entendiéndose que sería la manera de cuidar a los propietarios de las viviendas y a los instaladores, quienes sin resguardo manipulan los equipos. 
El escrito causó polémica en la Legislatura porteña pero todavía no fue tratado por los legisladores.
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