Prácticamente a diario, distintas familias piden ayuda a las autoridades del Estado para que sus hijos con un avanzado problema de consumo sean internados. Para ello, deben ser derivados a otras provincias. El Colegio de Psicólogos de Catamarca expresó su opinión sobre esta situación. "La droga es el síntoma y el problema es la familia”, remarcaron. El problema surge cuando la familia no brinda amor ni contención, fundamentalmente, explicaron.
Psicólogos señalan: "La droga es el síntoma y la familia el problema"
Cuando es la familia la que no contiene, los chicos y las chicas comienzan a consumir y este consumo puede volverse problemático. Luego, cuando el problema se escapa de las manos, la familia pide la intervención del Estado.
Daniel Tomassi es médico del Centro Integral de Salud y consideró que, en gran medida, el tratamiento ambulatorio da resultados satisfactorios. No obstante, reconoció que cuando se pide la derivación para la internación el pedido es de los familiares "y no de los hijos”. Según el profesional, la Ley Nacional 26.657 de Salud Mental indica que los padres deben hacerse cargo de sus hijos. Sin embargo, remarcó que muchas veces la familia no pone límites.
Hace unos días, volvió a resonar la historia de Santino, un niño que actualmente tiene 12 años pero que comenzó a consumir a los 9 años. La falta de atención familiar lo llevó al consumo de sustancias y luego a ser un ‘chico en conflicto con la ley’, pese a no tener edad para responder penalmente. Lastimosamente, la historia de este niño se repite una y otra vez. Aunque es tan solo un chico, ya conoce los pasillos del Juzgados de Menores y, por su edad, desde el mismo fuero lo sobreseyeron. A pesar de esto, el juez de Menores ,Rodrigo Morabito, en septiembre del año pasado, solicitó que la cartera sanitaria pusiera inmediatamente un plan estratégico en marcha. También sugirió la urgente evaluación y aplicación de medidas de protección y, de ser necesario, la aplicación de medidas excepcionales.
De acuerdo con lo establecido por Morabito, en la sentencia se advierte los estragos que causó la familia en Santino. "No hay un referente adulto significativo: ‘una madre abandónica’ y ‘un padre ausente’. La ausencia del padre es otro factor que afecta mucho la vida de este niño. Esta situación condiciona la vida familiar, creando un ambiente estresante debido, entre otras cosas, a la situación del jefe del hogar quien no ejerce el rol paterno. Esta situación disfuncional ha desencadenado en este niño un autoestima baja, con un inicio temprano en el consumo de sustancias psicoactivas, sentimientos de mucha angustia y ansiedad. La reclusión en una institución repercute negativamente en el estado anímico de este niño que, de alguna manera, vivencia esta internación como otra forma de abandono”, explicó.
LOS CASOS EMBLEMÁTICOS
Del hogar sin amor a la cárcel
Así como la historia de Santino se repite, palabras más, palabras menos, las sentencias por otros chicos indican una triste realidad. En el fallo de Santino, en referencia a la familia, el juez advirtió sobre la "falta de contención, amor, extrema pobreza, marginalidad, ausencia de escolarización, el consumo excesivo de psicofármacos y pegamentos y el reclutamiento por parte de algunos adultos para la comisión de delitos”.
Algunos casos emblemáticos son:
Elio: Ingresó a la Justicia de Menores a los 9 años en una situación de extrema pobreza e indigencia. Por sentencia, se dispuso incorporarlo al Sistema de Libertad Asistida, programa Acompañamiento y Supervisión en Territorio. Se lo incorporó a un tratamiento por adicciones y se solicitó al Poder Ejecutivo contar con un centro de adicciones. Hoy está alojado en el Servicio Penitenciario.
Jacobo: A los 13 años comenzó a recorrer los pasillos del Juzgado de Menores en condiciones de vulnerabilidad social. Se lo incorporó a un tratamiento por adicciones. Cumple condena en el cárcel de Miraflores.
Axel Nicolás. Recientemente condenado pero privado de la libertad desde julio de 2012 –entonces con 16 años- por un homicidio. Ingresó al Sistema Penal a los 13 años en una situación de extrema pobreza. Era un joven el alto riesgo para sí y para terceros. Se emitió, en su momento, una sentencia en relación con la Ley de Salud Mental, intimando a los organismos públicos, pidiendo que se cumpla con la Ley de Salud Mental. Era necesario que estuviera internado en un lugar debido a su grave situación de salud.
Actualmente, hay otros adolescentes en conflicto con la Ley que comparten el mismo perfil. Quizá su destino pueda ser otro.