El templo de Fray Mamerto Esquiú está cerrado hace casi dos años por daños y ahora sigue el deterioro.
La Capilla de Nuestra Señora del Rosario, ubicada en la localidad de San José de Piedra Blanca, departamento Fray Mamerto Esquiú, atraviesa una delicada situación estructural que volvió a generar preocupación por la conservación de uno de los edificios históricos más importantes de la provincia.
En los últimos días, se realizaron trabajos de apuntalamiento en el interior del templo luego de detectarse fallas en uno de los tirantes que sostienen la cubierta de la nave central.
La intervención tuvo carácter preventivo, y buscó evitar mayores daños mientras se evalúan alternativas para una solución definitiva.
El párroco de Fray Mamerto Esquiú, Marcelo Amaya, explicó que cuando asumió al frente de la parroquia, hace cuatro meses, la capilla ya permanecía cerrada debido a problemas edilicios registrados anteriormente en el sector de la sacristía. “Seguramente hace más de un año, casi dos, que estaba cerrada la capilla porque ya había cedido una parte del techo que correspondía al sector de la sacristía”, señaló el sacerdote.
Según indicó, a raíz de aquella situación las imágenes religiosas y otros elementos de valor utilizados en las celebraciones litúrgicas, fueron retirados del edificio de manera preventiva mientras se aguardaban definiciones sobre una posible intervención.
Respecto del nuevo inconveniente, Amaya precisó que “ha cedido uno de los tirantes de la nave central, que ya tenía un arreglo anterior”, y agregó que “hacía falta apuntalarlo urgentemente para evitar que se derrumbe el techo de la nave central”.
El sacerdote explicó además que, debido a la condición de Monumento Histórico Nacional del edificio, cualquier obra debe contar con las autorizaciones correspondientes, y ajustarse a procedimientos específicos de preservación patrimonial. En ese sentido, indicó que desde hace tiempo se vienen realizando relevamientos y gestiones vinculadas al estado de conservación del inmueble.
Asimismo, remarcó la importancia histórica y cultural del templo dentro del patrimonio provincial. “Hay que entender que hace a la historia antigua de nuestra Catamarca. No es solamente una cuestión de orden religioso”, expresó.
En relación con las tareas realizadas recientemente, Amaya advirtió que el apuntalamiento constituye una medida provisoria. “La situación no es que el apuntalamiento va a durar años; es una cosa momentánea”, manifestó.
La Capilla del Rosario integra un circuito histórico y turístico de Fray Mamerto Esquiú, vinculado al antiguo Camino Real, junto con otros templos y edificaciones que conservan parte de la memoria arquitectónica y cultural de la provincia.
Antecedentes
La preocupación por el estado de conservación del edificio no es nueva. Años atrás, El Ancasti informó sobre el derrumbe de parte del techo de una de las galerías de la capilla, situación que ya había motivado advertencias sobre la necesidad de ejecutar trabajos de mantenimiento y preservación en el histórico inmueble.
Con posterioridad, el templo también fue noticia por el robo de una de sus campanas históricas, hecho que generó preocupación entre vecinos y referentes culturales debido al valor patrimonial de la pieza sustraída.
Monumento Histórico Nacional
La Capilla de Nuestra Señora del Rosario, fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1941. Se trata de una de las construcciones religiosas más antiguas de Catamarca y constituye una referencia ineludible dentro del patrimonio histórico provincial.
De acuerdo con registros históricos, su construcción se remonta a fines del siglo XVIII y fue impulsada por el matrimonio integrado por Salustiano Ahumada y Juana Chamorro. El primer dintel habría sido colocado en 1794.
El templo conserva características arquitectónicas coloniales y durante años albergó dos campanas fechadas en 1793, identificadas como “Santa Bárbara” y “Nuestra Señora del Rosario”.
La tradición popular sostiene además que en este lugar el general Manuel Belgrano celebró una misa de campaña junto a tropas del Ejército del Norte durante su paso por la región, hecho que contribuyó a reforzar el valor histórico atribuido al edificio.