Del otro lado de la Cuesta de El Totoral, en la provincia de Tucumán y camino a la localidad de La Aguadita, se ubica el complejo Las Moritas, un espacio creado por el Gobierno de la provincia de Tucumán en el año 2009 y que, desde su inicio, se planteó como un lugar para atender "adictos en recuperación que necesitan contención, seguimiento y tratamiento de tiempo completo ya que su compromiso con las drogas es severo y, además, presentan un contexto social y familiar muy conflictivo".
Las Moritas, el ejemplo
Al sitio se lo mira desde Catamarca como quien observa el objetivo hacia el cual caminar.
"Acá no se hacen milagros", dijo a secas la primera directora que tuvo Las Moritas, la psiquiatra Carla María Klyver. Solo se recupera quien efectivamente quiere asumir el compromiso del tratamiento. El personal es similar al que trabaja en La Sala. A los psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales, enfermeros y médicos, se suman en Las Moritas un músico terapeuta, un profesor de literatura, un profesor de educación física y un nutricionista.
Las Moritas recibe, por un convenio de reciprocidad con Catamarca, jóvenes y adolescentes adictos cuyas familias intentan recuperar. Muchos de ellos, según el propio testimonio de las familias y de los funcionarios del Gobierno, se vuelven en la puerta misma del centro tucumano y se niegan a ingresar al tratamiento.
El año pasado, la actual directora de Las Moritas, Lucía Biazzo, anunció la ampliación de la capacidad de alojamiento del centro, de 30 camas a 48, por el incremento en la demanda de tratamientos ambulatorios por adicciones: en especial, son chicos de 14 a 30 años.