Alcohólicos Anónimos: 30 años ayudando a salir de la esclavitud de la bebida
Asisten entre 20 a 25 personas, de entre 17 a 65 años. Protegen el anonimato para evitar el estigma social.
El alcoholismo es una enfermedad progresiva que no puede curarse pero que, al igual que otras patologías, se puede contener. Quien busca beber no tiene un motivo, sino excusa. En Catamarca, el grupo de Alcohólicos Anónimos (AA) San Fernando cumplió, en noviembre pasado, 30 años al servicio de la gente, para ayudar a mantener la sobriedad. Las reuniones se realizan en la Parroquia Santa Rosa de Lima, ubicada en la Avenida Virgen del Valle esquina Rojas, los días lunes, martes, miércoles y viernes, de 21 a 23.30, los sábados de 20 a 21.30 y los domingos de 20 a 21. El grupo protege la identidad de las personas que asisten para evitar así el estigma social.
Según los datos, actualmente asisten entre 20 a 25 personas, de entre 17 a 65 años. A nivel país, se estima que el 30% de las mujeres que asisten a los grupos de AA tienen un consumo problemático de alcohol. Además, el 80% de las personas que ingresan al grupo suelen venir acompañados de una persona ‘no alcohólica’. También es frecuente observar que las personas alcohólicas tienen adicción a otras ‘sustancias’, como las drogas y el juego, por ejemplo, y que asisten a otros grupos, como Narcóticos Anónimos o Neuróticos Anónimos. El grupo de Alcohólicos Anónimos forma parte de una red de ONG que se abren en la sociedad para ayudar a las personas que tienen este problema. En Catamarca, en los departamentos de Andalgalá y Santa María, la comunidad cuenta con estos grupos.
De acuerdo con preámbulo de AA, se trata de una comunidad de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común, que es el alcoholismo. El único requisito es el deseo sincero de dejar de beber. En este grupo no se pagan derechos ni cuotas; se mantiene con la propia financiación de quienes asisten. Tampoco está afiliado a ninguna secta o partido político porque no es deseo entrar en controversia ni se opone ni respalda ninguna causa. El objetivo primordial es mantenerse sobrio y ayudar a otras personas alcohólicas a alcanzar el estado de sobriedad.
En pos de ayudar a otros integrantes de la comunidad que se encuentren atravesando este problema, AA presentó ante las autoridades pertinentes de la comuna capitalina un proyecto de charlas a los conductores reincidentes de multas por consumo excesivo de alcohol. También, el año pasado habían presentado la propuesta de brindar charlas en las escuelas. Sin embargo, desde las instituciones escolares no hubo interés en concretar esta propuesta para hacer prevención entre los jóvenes, sobre todo.
Las personas que integran AA son hombres y mujeres que llegaron a entender y admitir que se pueden controlar el alcohol; se dieron cuenta de que debían vivir sin la bebida, si han de evitar el desastre para con ellos mismos y la gente allegada a ellos. Son parte de una hermandad internacional de carácter informal con grupos locales en miles de comunidades. Hoy por hoy, tiene miembros en 150 países. No se consideran reformistas ni están afiliados a ningún grupo, causa o denominación religiosa. El grupo AA no tiene la intención de convertir a todo el mundo en abstemios. No reclutan a nuevos miembros, aunque siempre reciben la bienvenida. Tampoco imponen su experiencia con la bebida a otros pero la comparten cuando se les pide.
En el grupo, se pueden encontrar a hombres y mujeres de todas las edades y de diversa procedencia social, económica y cultural. Algunos de ellos bebieron durante muchos años antes de darse cuenta de que no podían controlarse ante el alcohol. Otros tuvieron la suerte de reconocer durante su juventud o en etapas tempranas en la ‘carrera de bebedores’ que la bebida había llegado a ser inmanejable. La decisión de entrar a AA es enteramente personal, si considera que el programa puede ayudar. Fue así como sus miembros llegaron. Al principio no estaban muy dispuestos a admitir que nunca podrían vivir sin peligro. Los miembros experimentados de AA les explican que se sufre de una enfermedad. Luego se enteraron de que muchas personas estaban afligidas por los mismos sentimientos de culpabilidad, soledad y desesperación que ellos mismos tenían.
Consumo problemático: una enfermedad social y también espiritual
Los miembros de AA comentaron que las consecuencias de su modo de beber habían sido muy variadas. Algunos llegaron a convertirse en vagabundos perdidos antes de acudir a este grupo en búsqueda de ayuda. Algunos llegaron a perder a sus familias, sus bienes y su dignidad. Otros fueron hospitalizados y hasta encarcelados en incontables oportunidades, recordaron.
Habíamos cometido graves ofensas contra la sociedad, nuestras familias, nuestros patrones y contra nosotros mismos. Algunos de nosotros no fueron hospitalizados ni encarcelados ni llegamos a perder a nuestras familias ni nuestros trabajos a causa de la bebida. Nos llegamos a dar cuenta de que el alcohol nos estaba haciendo difícil llevar una vida normal. Cuando descubrimos que no podíamos vivir sin el alcohol, nosotros también buscamos ayuda por medio de AA, contaron.
Según comentaron, los integrantes del grupo se encuentran unidos por un problema común: el alcohol. Reuniéndose, hablando unos con otros, ayudando a otras personas alcohólicas, juntos, pueden, de alguna manera, mantenerse sobrios y perder la obsesión de beber que, en otros tiempos, era la fuerza dominante de sus vidas.
Los miembros del grupo, sobre todo quienes tienen más antigüedad, aseveran creer que no tienen la única solución al problema del alcoholismo. Sin embargo, aseguran que el programa de AA (mundialmente conocido como el ‘programa de los 12 pasos’) les dio resultado y también vieron que los principiantes, casi sin excepción, que deseen sinceramente dejar la bebida. Por medio de AA, aprendieron algunas cuestiones acerca del alcoholismo y de ellos mismos. Los miembros de AA comparten su experiencia con quien busque ayuda. El servicio es de persona a persona o ‘apadrinan’ a quien llegue al grupo, sea cual sea su procedencia. El Programa de los 12 Pasos ofrece una manera de desarrollar una vida satisfactoria sin alcohol.