En las sierras de Córdoba descansa un pueblo donde la paz se hace presente.
San Marcos Sierras es un pequeño poblado del noroeste de Córdoba, rodeado de montañas, ríos y un bosque nativo con gran variedad de pájaros. Al pasear por las calles de tierra de este pueblo, por sus callejones serpenteantes, con pintorescas fachadas coloniales, el visitante se encuentra con artesanos, poetas, pintores, apicultores y una oferta de productos regionales y orgánicos. Todas estas características hacen de San Marcos Sierras una amalgama cultural en su sociedad.
San Marcos Sierras está a tan sólo 350 km de Catamarca y a 153 de Córdoba capital. Está ubicado en un amplio valle bordeado por las Sierras del Cuniputo, con dos ríos de aguas cristalinas el San Marcos y el Quilpo- que viborean hasta desembocar en el Dique Arturo Illia, en Cruz del Eje. El entorno conserva su bosque natural y una diversidad de pájaros y otros animales que habitan en los montes.
Desde hace unos años, el turismo de este poblado fue creciendo en forma vertiginosa. Hoy cuenta con 38 complejos turísticos, compuestos por cabañas, hospedajes, campings y hostels. Algunos dicen que su éxito turístico se debe a la vida sencilla, la seguridad y el hermoso paisaje. Un contexto tranquilo donde el descanso es verdadero. Además los habitantes bregan por que se mantenga el estilo del pueblo y las costumbres.
En San Marcos Sierras se puede visitar su Iglesia, construida entre 1691 y 1734; la Quebrada del Río San Marcos, en cuyo recorrido se pueden ver los morteros aborígenes y la acequia vieja; el Molino Histórico del siglo XVII; el Río Quilpo, a 6 km del pueblo, con aguas cristalinas para bañarse en verano y apreciar su fauna; la Casa de Piedra, de valor arqueológico por sus pictografías; el Valle del Río Pintos, con playas de arena blanca e increíbles vistas panorámicas; el Cerro de la Cruz y el Cerro Alfa; y, por supuesto, el Dique Cruz del Eje.
Visitar San Marcos Sierras es una buena idea a la hora de partir en un viaje corto en el que se busca reposo. Aquí el visitante puede disfrutar del entorno natural y de la hospitalidad de los habitantes. Es un pueblo donde se mantiene un estilo de vida tranquilo y cuenta con características pintorescas como sus casitas bajas, su plaza principal y su iglesia jesuítica.