Muy compinches y relajados, los hijos de conductor abrieron
su corazón en una entrevista a Gente y hablaron de qué es ser hijos del número
uno de la televisión argentina. Además, admitieron los prejuicios que padecen y
cuál es el mote más pesado que les toca cargar:
Mica: El de frívolos, o el de mantenidos. Sabemos que, por
más independientes que seamos, el mote de "hijo de" es de por vida.
Es verdad que muchas puertas pueden abrirse más rápido, pero ahí es cuando
debemos demostrar el mérito. Por ahí ser un Tinelli te coloca en la mira. Te
exige perfección en todo lo que hagas. Con el tiempo entendés que la
popularidad es un juego que hay que aprender a jugar. Por eso es tan
reconfortante cuando alguien nos conoce y se da cuenta de que cada uno de
nosotros realmente tiene sus proyectos. Y mal no nos va.
Cande: Muchos deben creer que ser hijo de un famoso es
despertarse con un tipo abanicándote y dos daiquiris... Y no. También la
sufrimos. Tal vez yo soy la más castigada. Loquísimo. Me corto el flequillo y
es noticia. "Otra vez la tatuada". Cuando me tildan de
"rara" me sale la calentona. Es una mirada tan básica... Pero tengo
esperanza en la evolución. De mí que digan lo que quieran, estoy segura de qué
quiero y qué soy. Ya ni contesto las críticas. Y no porque me haga mal, sino
para no engancharme, porque soy "mecha corta", la más fácil de
enojar. En fin. Al que critique mi camino, le presto mis zapatos.
Mientras que en el plano personal, remarcaron cómo influye
eso a la hora de conquistar y relacionarse con otros:
Francisco: El apellido cohíbe...
Cande: Hay miedo. Pero últimamente, a la hora de avanzar -y
no lo digo en términos de desigualdad-, la mujer está más hombre, y el hombre
más mina.