El empresario de la moda y otras ocho personas de su entorno consideradas como "partícipes necesarias" fueron procesadas por el delito de "quiebra fraudulenta".
El juez de instrucción porteño Gustavo Pierretti fue quien
dispuso el procesamiento sin prisión preventiva e imputó a Giordano por
"haber sustraído y ocultado a sus acreedores -principalmente, laborales-
al menos 17 inmuebles a través de sociedades fantasmas y testaferros".
La causa se había iniciado a raíz de la denuncia de la jueza
a cargo de la quiebra, Julia Villanueva, quien remitió testimonios de las
actuaciones de ese expediente a la justicia penal.
La causa fue investigada por la Fiscalía N°49, a cargo de
Paula Asaro, con la colaboración del área Operativa de Concursos y Quiebras de
la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac), que
trabajaron conjuntamente en el diseño de las medidas probatorias, el análisis
de la información y el diseño de la estrategia para la imputación, precisó el
sitio Fiscales.gob.ar.
Tras analizar los elementos aportados por el Ministerio
Público Fiscal y el resultado de las indagatorias, el juez de instrucción
señaló que había "elementos de convicción suficientes para procesar a
Giordano por aparentar un estado de insolvencia que no guardaba relación con su
realidad económica".
A su vez, afirmó que "la esforzada y prolija artimaña
pergeñada por Giordano a la cabeza había logrado su fin: frustrar los derechos
de la masa de acreedores”.
En el procesamiento el juez analizó las pruebas que
comprobarían el ocultamiento de los inmuebles a la masa de acreedores de la
quiebra de Giordano: "1) el comprobado vínculo entre accionistas y
representantes entre las sociedades entre sí y con Roberto Giordano, 2) la
ausencia de actividad comercial de las sociedades y la imposibilidad de los
socios para adquirir los bienes y 3) que Roberto Giordano era y siguió siendo
dueño de las propiedades que fingió transmitir a otros o que otro adquirió a su
nombre”.
El procesamiento resaltó además la conducta del escribano y
cuñado de Giordano, quien colaboró en la constitución de las sociedades y en
las operaciones de compraventa de los inmuebles que le permitieron al peluquero
ocultar sus bienes. Asimismo, tres de las cómplices imputadas en la
investigación reconocieron haber firmado algunos de los documentos investigados
relativos a la constitución de las sociedades fantasmas "a modo de
favor".