Silvestre contó que la madre del pequeño sufría de "graves problemas psicológicos" y en un rapto de furia le disparó al pequeño, que tenía un año y cuatro meses.
"Yo pagaba 500 dólares por sesión con el mejor psiquiatra de aquella época. En un momento de lucidez, ella escribe una carta donde me da a mi hijo porque iba a cometer una locura", continuó.