Además de las carcajadas, el actor puso, irónico, emoticones de aplausos y de una carita llorando en respuesta a quienes hablar de una guerra de egos entre los protagonistas de Esperanza Mía.
Fuentes cercanas a los actores confirmaron hace unos días a Teleshow que existía realmente un descontento de Mariano con su personaje y que él sentía que el Padre Tomás era un cura muy loser.