"Yo le digo: '¿Estás asustado? Lo entiendo. Háblame de ello...'. Y René me dice: 'Quiero morir en tus brazos'. Allí estaré, morirás en mis brazos", expresó. "Puede que te tiemblen las rodillas al final, pero cuando alguien a quien quieres cae y necesita tu ayuda, no es tiempo para llorar. Después seguro, pero no aún".
"Vivimos cada día como si fuera el último, pero hemos elegido vivir", dijo con gran fortaleza.