Fanático de Chacarita, barrio donde nació en 1925, se consagró como animador infantil. Las redes sociales se llenaron de mensajes para saludarlo en su día.
"Hago reír y tengo el mundo a los pies. Es una adicción hacer reír. Es una felicidad casi religiosa. Yo siento que le hago un bien al ser humano”, dijo Balá en charla con diario Clarín.