Durante los cuatro años que estuvo internado, nunca se despegó del lado de su hijo y mantuvo su fe intacta hasta el final. Llena de dolor, Lilian Clark, la madre de Gustavo Cerati, abandonó su casa en Belgrano para dirigirse hacia la Legislatura, el lugar elegido para velar los restos del músico.
"Es un momento muy especial. No saben lo que es perder un hijo, el dolor que siento es muy grande", dijo la mujer antes de subirse al automóvil y partir rumbo al microcentro porteño para participar de una ceremonia a puertas cerradas.
Por la tarde fue Dora, la tía del ex Soda Stereo, la que había tomado la palabra. "Gustavo sembró amor en todas partes. Ahora será inmortal en cada canción", aseguró la mujer en diálogo con la prensa.
Gustavo Cerati siempre confesó ser muy poco "futbolero", y la razón de ese desencanto se debió a la falta de alegrías que Racing, el club de sus amores, le entregó entre 1966 y 2001, cuando recién volvió a gritar campeón.
Tras conocerse la noticia de su muerte, la entidad de Avellaneda decidió que el primer equipo de la Academia que el próximo domingo recibirá a Lanús, jugará con un brazalete negro en homenaje al músico.
La falta de pasión de Cerati por el deporte más popular de la Argentina quizás fue la razón por la que, a diferencia de muchos otros cantantes del país, no eligió incluir ninguna mención a Racing en sus canciones.
Y es probable que la principal razón haya sido que su medido fanatismo por Racing de Avellaneda, club que no logró títulos entre 1966 y el 2001, lo llevó a "desencantarse" con el fútbol. Así lo reveló en una entrevista en el programa "La Cueva", de Antonio Birabent. "Soy de Racing, pero poco, poco fútbol. Tuve mucha decepción durante mucho tiempo, a lo mejor la recupero ahora, que está bastante bien", contó Cerati, porque en ese entonces la "Academia" peleaba el título del Apertura 1993, que se definió en marzo de 1994 a favor de River.