Micaela Breque vivió un peligroso episodio cuando manejaba
con su vehículo por la autopista Illia y, al no encontrar respuesta de la
Policía, expresó su indignación publicando en su cuenta de Twitter una carta
contando lo ocurrido.La modelo volvía de la casa de una amiga cuando un grupo de
personas que cortaba ese acceso le arrojaron piedras a su auto al ver que
intentaba pasar por un costado al igual que el resto del tránsito.
"Nos
tiraron con tablones a los parabrisas, a la cara, intentando 'lo peor'",
señaló.
A continuación el mensaje completo que Micaela Breque
compartió en las redes sociales:
Estoy ya rabiosa. Triste. Indignada. Todo junto.
Un grupo de marginales, sorpresivamente, estaban cortando la
autopista con tablones y cascotes. Cien metros antes de llegar ya la veníamos
venir. Hablo de los coches que iban en pelotón conmigo.
Frenar hubiese sido un
suicidio, seguir de largo por el único carril que quedaba vacío fue lo que
hicimos todos, a la mayor velocidad que pudimos. Nos tiraron con tablones.
Tuve suerte, hace poco un amigo me
recomendó poner a los vidrios un sistema semi blindado que, estoy segura, salvó
mi vida y quizás la de los demás conductores que estaban al lado.
Con un tablón
golpeando en mi cara posiblemente hubiese pedido el control del vehículo y así
podría haber sucedido cualquier cosa.Esto es la selva. Es triste ver como el patriotismo a esta
altura se convirtió solamente en patriotismo deportivo para de vez en cuando.
No deben ni siquiera saber el himno.
Estos son peor que animales. Los animales
matan para comer, a mi forma de verlo, hasta tiene nobleza al lado de estos mal
paridos. Por supuesto que rompieron las puertas derechas, las luces,
ect. Gracias a Dios no se rompió ningún vidrio, pero aseguro que fue la peor
experiencia que tuve. Ya fue secuestrada por dos horas en el 2007. Estoy fue
mucho peor.
Perdimos un derechos básico, que es el de transitar con normalidad.
No vayan por esta autopista que cruza a la villa 31. No queda otra y es
tristísimo. A ver, soy una chica que creció en el barrio de Remedios de Escalda
y no me asusto con cualquier cosa.
Ojalá no les haya pasado nada a los autos que
venían detrás de mí. Solo se que seguí adelante, llegando al peaje y que el
policía que estaba ahí no escuchaba lo que le decía. O no escuchaba o se hacia
el tonto. No lo sé. Prefiero no saberlo. Gracias a Dios en los próximo días tendré la suerte de irme
del país, aunque sea por un corto tiempo. Pero saben qué? No puede estar más
feliz por eso. Yo no quiero vivir así. Yo también ME QUIERO IR.