viernes 3 de abril de 2026

Kate Middleton y el Príncipe Guillermo fueron padres pero el bebé aún no tiene nombre

Los duques de Cambridge, William y Kate, fueron anoche padres de un niño, que ocupará el tercer lugar en la línea de sucesión a la corona británica, informó el Palacio de Kensington, su residencia oficial.

La duquesa dio a luz en la sala privada Lindo del hospital Saint Mary, en el centro de Londres, tras ser llevada por la mañana en coche al hospital desde Kensington. El bebé, cuyo nombre no había sido revelado al cierre de esta edición, nació a las 16.24 hora local (15.24 GMT), y pesó 3,8 kilos, según la fuente. La noticia no se hizo pública hasta cerca de las 21.00 horas.

El príncipe estuvo presente en el parto y la duquesa se encuentra bien y permanecerá hospitalizada. Kate, de 31 años, fue ingresada sobre las 5.00 GMT de ayer, con las primeras contracciones,

El nacimiento del llamado bebé real ha generado una gran atención. Y es que, apenas se dio a conocer la noticia, se desató también la locura. Además de centenares de reporteros, fotógrafos y cámaras, cada vez más curiosos se acercaron al hospital, donde nació también el padre, William. Sin embargo, desde dentro no había noticias: los duques de Cambridge querían que su bebé llegara al mundo de la forma más normal posible. Aunque el nacimiento se anunció con un cierto espectáculo en el palacio de Buckingham, con la colocación de un caballete con el aviso, pero los padres pidieron que se respetase su privacidad.

Desde Kensington, la residencia oficial de los duques, sólo se sabía por la tarde que el parto avanza con normalidad. Según expertos, se prevé que los datos queden protegidos por el círculo familiar. Ya en diciembre de 2012, cuando Kate tuvo que ingresar en el hospital debido a fuertes náuseas, la prensa acampó ante la clínica. Pero la feliz noticia del embarazo se vio ensombrecida por la tragedia: una enfermera de la clínica que atendió una llamada de broma de una radio australiana acabó suicidándose.

Ayer, los pubs del pueblo natal de la duquesa, Buckleburry, abrieron a pesar de ser jornada de descanso para servir una nueva cerveza, la Heir Raise. Las casas de apuestas movieron miles de libras en torno al sexo, nombre o aspecto del bebé, a quien pronto habrá que llamar alteza real.







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