Año tras año se consolida El Valle de Punilla como El Woodstok sudamericano, hubo fiestas y patios de comida temáticos, atracciones mecánicas tipo parque de diversiones, un show casi privado de fuerza bruta que fue la revelación de la fiesta.
Esta vez Córdoba ha levantado polvareda, las cadencias de guitarras eléctricas, baterías, teclados y bajos
de bandas de rock nacionales y internacionales han levantado masas de personas que entre gritos y aplausos dejaron