lunes 6 de abril de 2026

Adiós a Argentino Luna

El gaucho de Madariaga, como se lo apodaba, le dejó al folclore nacional un legado de 300 temas.

El país folclórico despidió al cantante, guitarrista y compositor folclórico, Argentino Luna, quien murió en la noche del sábado en la Clínica de la Fundación Favaloro de Capital Federal, a los 69 años, luego de haber enfrentado durante los últimos meses una enfermedad que deterioró su salud.

El gaucho de Madariaga, como se lo reconocía en el ambiente folclórico, creador de la célebre canción Mire que lindo es mi país paisano, se encontraba internado en una sala de terapia intensiva de esa clínica porteña desde principios de febrero, luego de haber sufrido una descompensación renal que lo dejó en estado grave, minutos antes de una actuación en el sur argentino

Cultor de la milonga surera, fue autor de más de 300 composiciones que han sido grabadas por él y por otros intérpretes, entre las cuales las más difundidas figuraron además Zamba para decir adiós, Mirá, lo que son las cosas, Pero el poncho no aparece, y Me preguntan cómo ando.

Luna, cuyo nombre real era Rodolfo Giménez, había nacido el 21 de junio de 1941 en General Madariaga, Provincia de Buenos Aires, fruto de la relación de sus padres campesinos, Esperanza Castañares y Juan Lino Giménez.

Su niñez y adolescencia transcurrieron en La Pampa y en la localidad balnearia de Villa Gesell.

El artista se casó muy joven, y con su esposa Ana María tuvo cuatro hijas, con quienes se trasladó a Buenos Aires, y empezó a frecuentar los lugares donde se guitarreaba.

Como tantos otros artistas de música folclórica, con muchos sueños y poco dinero se fue abriendo camino hasta que finalmente pudo conocerlo el gran público.

En sus comienzos actuaba con su verdadero nombre, pero cuando intentó grabar su primer disco, le dijeron que no era posible que lo hiciera con ese seudónimo, porque ya lo había registrado otro.

Luna les aclaró que no era un seudónimo, sino su nombre real, pero le respondieron que para grabar era necesario que el nombre estuviese registrado, y no se podía repetir.

El otro Rodolfo Giménez no era otro que Polo, el autor de Paisaje de Catamarca.

De tal manera, por propia decisión o a sugerencia del sello discográfico, adoptó el seudónimo de Argentino Luna.
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