11 de marzo de 2009 - 00:00
Gael García Bernal y Diego Luna, un dúo con viento a favor en Hollywood
Los jóvenes mexicanos Gael García Bernal y Diego Luna promocionan como actores y productores en Estados Unidos dos películas honestas y en español hechas en su país, una oportunidad impensable hace unos ocho años cuando eran los parias, dijeron en Los Ángeles.
Sin nombre está dirigida por Cary Joji Fukunaga y fue uno de los primeros proyectos que recibieron en Canana, la productora que crearon Luna y Bernal.
Aunque no estaba en sus planes abundar en más películas sobre inmigrantes, llegó esta historia planteada de forma universal desde un tren que viaja hacia el norte, desde la frontera de México con el resto de Centroamérica.
Se trata de una película que muestra un problema entero de la humanidad, el drama humano está todo allí arriba del tren, desde la extrema bondad, el cariño, el sacrificio, la generosidad, hasta el lado más jodido, lo más fuerte y cruel, apuntó Bernal.
Y Luna agregó: ´Sin nombre` es el chance de hablar de un tema que no se habla, que tratamos de ignorar o simplificar al decir que ese es un fenómeno que sucede sólo en la frontera de Estados Unidos y México. ¡Es un fenómeno mundial!, es una cantidad absurda de gente que nace sin oportunidades.
En este punto ambos rememoraron el camino recorrido como artistas, lo cual sin duda hace que esta cinta empiece con más potencia su camino por festivales internacionales y estrenos en diferentes partes del mundo.
La verdad es que los actores de ´Sin Nombre` tuvieron una oportunidad maravillosa que supieron aprovechar, pero esa película no se hubiese podido hacer si no se hubiera hecho ´Amores Perros`, o ´Y tu mamá también`, es sintomática del momento que pasamos como cine.
Aunque los dos actores participan en proyectos cinematográficos en cualquier parte del mundo, defienden a capa y espada la libertad creativa y la personalidad propia del cine que se puede hacer en México y América Latina, diametralmente opuesto al que factura Hollywood.
Para Luna, que aún está en cartelera como uno de los amantes de Sean Penn en Milk, todos somos voces de una industria que vive de la necesidad de contar historias, no de la necesidad de pagar impuestos y sustentar una industria, y ya con eso no se pueden comparar el cine que se hace en América Latina con el estadounidense.
Orgullosos de las nuevas voces cinematográficas de la región, García Bernal recalcó como casos excepcionales el de un abogado que decidió levantar una cámara y que ahora es uno de los directores más famosos, como el mexicano Carlos Reygadas, o una chica de Tucumán que vino a contarnos sus historias y que ahora todos los directores del mundo tratan de emular, como Lucrecia Martell, de Argentina.
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