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Noche santiagueña

Peteco contó con Juan Saavedra en la danza. Los Guaraníes cerraron la velada con una compacta actuación.
24 de enero de 2007 - 00:00
Los cantautores populares santiagueños Raly Barrionuevo y Peteco Carabajal fueron las figuras estelares de la tercera noche del Festival Mayor del Folclore y el Canto Popular de Cosquín, en su 47 edición.

Luego del tradicional "Himno a Cosquín" a cargo del Ballet Camin (Cosquín) y la arenga a la plaza "Próspero Molina" (cubierta en un 60 por ciento) a cargo del maestro de ceremonias del festival, Miguel Ángel Gutiérrez, Raly Barrionuevo se hizo cargo del escenario "Atahualpa Yupanqui" y desplegó un recital enérgico, sin fallas y con toda la fuerza que el cantautor oriundo de la ciudad santiagueña de Frías, sabe brindar.

Ya en el comienzo nomás, Raly se adueñó de la escena con guitarra en mano y con los acordes de "Un pájaro canta" en recuerdo de Jacinto Piedra, deleitó a su público y luego siguió con un compilado de zambas, chacareras y canciones, donde no sólo la música y el sonido de su banda es rico, sino las letras que van desde lo social y testimonial hasta el amor.

De esa forma fueron pasando hitos de su variado repertorio del estilo de "Tatanachi", "Ey paisano", "La Rafa Touriño", "Frías", "Baguala del desengaño", "Oye Marcos" (dedicada al líder zapatista), "sólo tus ojos" y "Circo criollo".

Mientras que con "Circo criollo", "Chacarera del exilio", "Gato del festival", "Hasta siempre" (en el honor del Che Guevara), "Zamba y acuarela" y "Somos nosotros", le pusieron el broche de oro a una actuación perfecta y repleta de climas, con el colorido de su testimonial vestimenta de la ropa de fajina de los protagonistas de las luchas campesinas, que no son una pose, sino que hablan de la coherencia dentro y afuera del escenario del artista.

Las emociones de cultores de la tierra de la ciudad "Madre de Ciudades" continuaron, con la figura del cantautor Peteco Carabajal, quien no sólo contó con su compacta banda, donde participa su hermano Demi Carabajal (editó recientemente su disco solista) y Juan Antus, sino que además brilló con la presencia sobre el escenario del "bailarín de los montes", Juan Saavedra y el ballet Nehuen, que le pusieron el toque de distinción a su actuación.

Con un clima de fiesta pero también de respeto por el canto, Peteco desgranó un repertorio basado fundamentalmente en su más reciente CD, "Ckayna Cunan", de donde se destacan: "Digo la telesita", "El color de la chacarera", "Fortuna, fama y poder" y "Bailar y vivir".

Peteco volvió a demostrar el porqué hoy, en la realidad del folclore, es el cantautor más prolífico en su obra y terminó su actuación con "Voy de paso", "La luz de tu mirar", "Los santiagueños" y "Fuego e infierno", provocando el aplauso cerrado de las casi 6 mil almas que poblaron la plaza.



Cumplieron

Los Guaranies, una agrupación con 11 años de trayectoria con el liderazgo de Daniel Campos (hijo del inolvidable Tutú Campos, de Los Cantores del Alba), tuvieron la responsabilidad de cerrar la tercera luna coscoína y cumplieron con creces una actuación que los coloca en un alto nivel dentro de los conjuntos folclóricos.

Con sapiencia combinaron zambas del estilo de la "Mama vieja" y "Al jardín de la República", enamorar con baladas del estilo de "Hasta el cansancio", "Estrella fugaz" y ponerle chispa a su recital con las movidas "En pampa de los guanacos", "Yo soy el aventurero" (emparentada con el corrido mexicano), "Carpero soy" y la "Zamba del negro Alegre" y hasta rendirle homenaje a Tutú Campos con "Tutú, el último cantor".

La coplera salteña Mariana Carrizo se ganó al público con su caja y la picardía de sus coplas, como "Cantorcito soy señores", "Nosotras, las mejores de todos", "Coplas del carnaval" y una versión impecable de "Recuerdo del Portezuelo".

Otras de las figuras destacadas, fue el cantautor santafesino, Jorge Fandermole, quien recibió el respetoso silencio de los presentes, cuando entonó sus clásicos "Carcará", la solicitada "Oración del remanso" y "Cantar del viento".

Dentro de las actuaciones de las delegaciones provinciales, la de la provincia de Neuquén a cargo de Naldo Labrín (guitarrista de Zitarrosa y Samampay) y la impecable voz en coros de la tanguera Claudia Armani, junto a un buen grupo de cantores y ballet, fue hasta el momento la más importante por la riqueza de su mensaje y el cuidado de sus interpretaciones.

"Zamba del nuevo día", "Sencillito y de alpargatas", "Cuando baila" y el sentido sureño de la soledad de la patagonia con el "Amutuy", marcaron los climas de su momento sobre el escenario.

La cantante Ángela Irene también mostró sus buenos dotes de cantora, con la "Zamba del carnaval" y "Salamanqueando pa mi", mientras que la ganadora del Pre Cosquín 2006, la mendocina Luciana Guanquinchay, mostró el porqué logró esa meta y lo volvió a demostrar en esta segunda oportunidad.

Completaron la velada Los Catamarqueños, la delegación provincial de Chubut y el contrapunto de malambo entre el tucumano Miguel Diosquez (ganador del pre cosquín 2007 representando a la subsede Valle Viejo) y Víctor Hugo González (pre Cosquín 2006), fue ganado por el primero.
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