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Cara y Cruz

Vuelve el "Pirulín"

18 de octubre de 2022 - 01:05

La noticia de que un tren unirá la Plaza del Maestro con La Gruta atenuó con irrefrenables sentimientos de ternura la irritación por las disfuncionalidades del funcionariato.

A quienes ya están avanzados en la cuarentena les habrá resultado difícil evitar que se les piantara un lagrimón al recordar el “Trencito Pirulín”, que recorría las inmediaciones de La Alameda cargado de felices niños en la década de 1980.

Es probable que haya sido la memoria de aquellos años entrañables la inspiradora de la idea en los ministros de Transporte, Raúl Chico, e Infraestructura y Obras Civiles, Eduardo Niéderle.

Capaz que festejaron algún cumpleaños a bordo del “Pirulín”, incluso es posible –ojalá reciban esa caricia en el alma- que estén en la foto que ilustra esta nota, honorablemente robada a la página “Antigua Catamarca”.

Ellos también fueron niños y como “Don Fulgencio, el hombre que no tuvo infancia”, han de sentirse reconfortados cada vez que reviven aquellos simples divertimentos, a pesar de la imagen de madurez y seriedad que pretenden transmitir, aunque no les salga.

Habría que pedirles, eso sí, que procuren darse tan comprensibles gustos con su propia plata. Que se compren un tarro de bolillas, unos globos o cabalguen escobas, por ejemplo, sería más económico que meterle una vía férrea y ponerle a rodar encima un tren, con los costos de mantenimiento adicionales a los que la mera instalación del artefacto implicaría.

En su inmersión en la inocencia infantil, tal vez los Don Fulgencio no tuvieron en cuenta estos baladíes detalles. Total la mami tiene plata, se habrán imaginado, como si pidieran otra vueltita en el “Pirulín”.

No sería extraño.

Preso de esta reversión a la infancia, Niéderle supuso que llegarse a la Legislatura para justificar cartelizaciones y direccionamientos de obras era lo mismo que jugar a las adivinanzas. Y Chico, como un chico, propiamente, que anunciar un incremento del costo del transporte público que pondría al boleto catamarqueño entre los 10 más caros del país equivalía a una cachada inofensiva.

La cuestión es que Niérderle no puede explicar razonablemente los favoritismos en su cartera, ni Chico estabilizar un servicio de transporte público de eficiencia aceptable, pero ambos se creen en posición de disponer de un tren urbano.

Caprichos de niño, también, aunque más caros que los de “Macoco” Álzaga Unzué, para no acordarse de proles prósperas más contemporáneas, pero menos cómodas.

Se ve que el berrinche fue de tal magnitud que para calmarlos se puso en marcha nomás el emprendimiento, como si no hubiera cosas más urgentes que atender.

El presidente de Ferrocarriles Argentinos, Damián Contreras, confirmó el inicio de los estudios de factibilidad.

La propuesta, reveló el funcionario, fue de Niéderle, y luego se sumó Chico, que al parecer se habría puesto celoso. A Contreras le parece bien, “por un lado, por motivos turísticos, por el otro por un tema de conectividad, porque le permitiría a mucha gente conocer ese lugar tan lindo de Catamarca”.

Claro, como es tan inaccesible La Gruta. Ojo, no vaya a ser que la Iglesia se meta a sopar también. Ya se sabe cómo es con los chicos: basta que el otro tenga su Pirulín propio, que ya quieren ellos también.

¿No sería mejor gastarse la plata en tratar de mejorar el servicio de transporte? ¿O los servicios? O tantas cosas que se podrían hacer en lugar de meterse a ferroviarios.

Que Niéderle y Chico se conformen con un trencito de juguete con todos los chiches.

Están muy malcriados y generan, junto con varios muy caracterizados miembros del gabinete, enormes costos al Gobierno. Por sus acciones, sus omisiones, sus desvaríos y sus ridiculeces.n

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