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Editorial

Volver a las prácticas de "cuidar la luz"

3 de noviembre de 2022 - 01:00

Un año con niveles ascendentes de inflación terminará también con aumentos significativos en los servicios públicos. El panorama no es optimista para el primer semestre del año que viene ya que en forma paulatina irán desapareciendo los subsidios al consumo otorgados por el Estado nacional desde hace más de 15 años. Es por ello que será necesario volver a implementar campañas masivas para insistir con la necesidad del uso responsable de la energía.

Al finalizar este año, las facturas de luz terminarán con incrementos que irán desde el 50% hasta el 90%, según la categoría en la que ingresó cada usuario de acuerdo a la segmentación energética que lanzó el Gobierno nacional en julio de este año. El mensaje fue la necesidad de que todos los usuarios completen la inscripción a través de un formulario que todavía está abierto en la página https://www.argentina.gob.ar/subsidios porque si no se realiza se perderá el subsidio energético ya que el Gobierno “leerá” que es un usuario que no lo necesita. La implementación de esta estrategia no fue fácil.

Algunas de las razones para la indiferencia fueron la falta de conectividad en el interior, la falta de medios tecnológicos, la falta de formación en las herramientas que permite la ciudadanía digital y ante ese panorama opera el bloqueo del ciudadano que prefiere ir al organismo y encontrarse con un empleado “cara a cara”. Desde el ENRE, primero, salieron con las oficinas móviles a los barrios de la Capital y al interior de la provincia ya que de un total de 140.000 usuarios residenciales había 40 mil, un 30%, que no había realizado el trámite. Luego, se sumaron la empresa EC SAPEM y por último la Cámara de Senadores con otros puntos de asistencia para guiar con el formulario digital. Según un último relevamiento de la EC SAPEM, de hace pocos días, todavía había 33 mil usuarios residenciales que no se habían inscripto.

Sin embargo, otra de las razones por las que esta medida registra indiferencia es porque está naturalizado el subsidio al consumo de la energía, cuyo impacto se puede ver en cualquier boleta de luz. Es una medida que está vigente desde hace más de 15 años, desde la gestión del Kirchnerismo. El expresidente Mauricio Macri trató de quitarlos, pero no avanzó y hoy ya forma parte de las exigencias del Fondo Monetario Nacional, en el marco de los acuerdos que busca el Gobierno para bajar el endeudamiento.

Perder el subsidio energético significará para las categorías N1, aquellas familias que tienen sueldos superiores a $448.749 (3,5 canastas básicas,según el INDEC), un aumento del 35% hasta fin de año, pero también se aplicará a quienes no completen el trámite y que podrían tener ingresos menores a ese parámetro. Para el próximo año, el resto de los usuarios residenciales irán perdiendo gradualmente los subsidios primero en un 20%, luego en un 40% y finalmente otro 40%.

Además, en enero del año próximo entrará en vigencia un nuevo incremento del Valor de Distribución, solicitado por la EC SAPEM para cubrir sus costos, que impactará en todos los usuarios. Y también vendrá otro aumento por la revisión tarifaria integral que corresponde realizar cada cinco años, de acuerdo al contrato de concesión

El panorama es complicado para el primer semestre. Es por ello que se impone que la empresa y organismos oficiales vuelvan a insistir con aquellas prácticas del ahorro energético, con diferentes estrategias y en un lenguaje claro y sencillo. Esto permitirá también que los usuarios accedan a la gestión que realizaron los gobernadores del Norte grande para mantener el consumo subsidiado en el caso de la categoría N3, aquellos que tienen ingresos mensuales totales entre $128.214,11 y $448.749. En definitiva, se impone volver a cuidar el consumo energético por el impacto que tendrá en el bolsillo, pero también porque es un recurso limitado en el que la generación, transporte y distribución no son sencillos.

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