sábado 28 de enero de 2023

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Opinión

Vindicación del Boto Gray

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Aunque la educación formal es parte fundamental en la vida de los artistas, muchos no tuvieron una educación académica. Algunos artistas decidieron ser autodidactas y por medio de su ingenio, creatividad, amor por el arte y esfuerzo, lograron posicionarse en el mercado como algunos de los mejores en sus áreas. Así, sin la guía de maestros o de las credenciales que otorgan las instituciones artísticas, demostraron que el talento está en la sangre y que para llegar a la meta el medio no siempre es el mismo. Algunos rompen el molde del genio y demuestran que la disciplina académica logra resultados inesperados; otros demuestran lo contrario, personajes que gracias a su creatividad nata no necesitaron de escuelas para explotar su potencial artístico” (Daniel Morales Olea).

De cotos y otras historias

Según varios autores, la palabra quechua k'oto, castellanizada como coto, se refiere al buche abultado de las aves. Con el tiempo, este vocablo americano se aplicó a las personas, a aquellas víctimas de una enfermedad endémica que existía en el interior catamarcano, especialmente en el oeste, producto de la falta de yodo en el agua sin potabilizar. Una de las manifestaciones visibles era el crecimiento anormal de la glándula tiroides en la región anterior del cuello. Por su similitud, también se aplicó al mundo vegetal: aquellos árboles atacados por una planta parásita que se aloja debajo de la corteza, como mecanismo de defensa, desarrollan una protuberancia que rodea a la parásita y, al no poder vencerla, crece desmedidamente.

En el NOA y especialmente en Catamarca, el árbol por antonomasia es el algarrobo. La gente del campo a cada especie la llama por su nombre particular, pero al algarrobo lo llama “el árbol”. Es “muy codiciado” por las plantas parásitas, por lo que desarrollan grandes cotos para defenderse, especialmente en el nacimiento de ramas importantes. Ese descontrol y anormalidad genera volúmenes interesantes y ricos desde el punto de vista plástico.

El Boto

Roberto Enrique Gray, catamarcano nacido en octubre de 1911 y fallecido en junio de 1967 no tuvo formación académica formal. No obstante ello fue un verdadero Maestro del Arte, un artista autodidacta, uno de los más importantes de nuestra provincia.

Su original apodo o sobrenombre era “Coto”, precisamente por su obsesión en buscar “cotos” de algarrobo, estudiarlos, bocetar y esculpirlos para dar lugar a magnificas obras de arte en madera. Ese apodo después mutó a “Boto”.

Su bohemia y su alma de artista se despertaron en la adolescencia. A los 15 años empezó a modelar el barro, convirtiéndose en ceramista y luego, durante varios años, se dedicó a la pintura con un estilo vigoroso y emocionante.

Esa bohemia lo llevó a viajar al noreste para intentar construir una nave con la que remontaría el río Paraná. Estando en Chaco, fue contratado por el gobierno para la realización de un conjunto escultórico en homenaje a los colonos.

Sus discípulos, en 1961, reunieron una cantidad considerable de sus obras y organizaron una muestra para incentivarlo a volver a la actividad artística. Regresa a Catamarca y se va a vivir en la ruta 4, camino a El Rodeo, transformándose esa casa en un centro de artistas de la época. Uno de sus admiradores era el célebre escultor Vicente R. Puig.

También incursionó en esculturas de gran tamaño en cemento, como “Don Hipólito Yrigoyen”, “Madre Tierra” y “Cubas”.

La incomprensión y la censura anduvieron tras del Maestro: en la plaza de Santa María y con motivo de la Fiesta de la Pachamama, se realizaba una exposición de esculturas y pinturas. Gray presentó dos figuras femeninas de gran tamaño, las que fueron retiradas por considerarse obscenas.

Fue director del Teatro Catamarca y a principios de la década del 50 pudo concretar dos de sus grandes sueños, que resultaron memorables, pone de manifiesto su dedicación y compromiso con el arte y fue un hito en las artes:

- Creó el Taller de Artes Plásticas, al que dirigió personalmente. Al principio funcionaba en los sótanos del Cine Teatro Catamarca, pero al incrementarse el interés por el arte en jóvenes y adultos -llegando a tener unos mil alumnos en los diferentes turnos-, tuvo que trasladarse al primer piso.

- Creó el Taller de Danzas, trayendo de Buenos Aires a la eximia bailarina israelí Mara Dajanova, quien se hizo cargo de la dirección, llegando a tener más de 100 alumnas. Ambos talleres funcionaban en el Cine Teatro Catamarca.

El éxito del Taller de Artes Plásticas interesó tanto al gobierno provincial, que en 1954 le dio formalidad, convirtiéndolo en la Escuela de Artes Plásticas. En el acto inaugural hizo uso de la palabra su primer director: el Maestro Roberto Gray, quien entre otros conceptos dijo que “...nada puede ser más eficaz que la constitución de pequeños centros y escuelas de arte, como células básicas de la aspiración al florecimiento del espíritu…”. Por los avatares políticos de la época, la Escuela dejó de funcionar hasta que en 1959 fue puesta nuevamente en funcionamiento de la mano de la artista Mary Walter. Gray inició un autoexilio que lo llevó a lejanas tierras. Regresó a Catamarca y revolucionó el ambiente organizando el 1º Salón de Noveles. Luego creó el grupo de arte “Alarcón” integrado por colegas y discípulos suyos, entre ellos Salvatierra, Ayerra, Bustos, Caro, Ceballos, Jerez, Guarás, Leguizamón, Páez, Pandolfi, Sánchez Vera, Silva, Toloza, Vizñovezki, entre otros. Este grupo realizó exposiciones en varias provincias del país. Personalidades como Ramón Rosa Olmos, Armando R. Bazán, Federico E. Pais, Armando Acuña siempre apoyaban a Gray en sus proyectos.

El sino de la madera

Con su moto recorría el interior de Catamarca en busca de buenos ejemplares de algarrobos para desplegar su arte. Eran comentadas sus “desapariciones” por varios días, dando rienda suelta a su bohemia. Fue uno de los artistas catamarcanos más prolíficos, de un exquisito lenguaje plástico y dominio de la masa y el volumen. Sus obras están expuestas en organismos oficiales, museos y colecciones particulares de nuestra provincia, del país y del extranjero, por lo que es muy difícil cuantificarlas, aunque algunas estimaciones se aproximan a más de dos mil obras.

Reacio a presentarse en salones nacionales, ocasionalmente participó en muestras colectivas a nivel nacional. Una de sus intervenciones importantes fue en 1950 en el Salón Sanmartiniano de Artistas Plásticos Catamarqueños cuando sorprendió a todos y especialmente a los artistas de valía que exponían. Presentó un conjunto de obras que al decir del Prof. Federico E. Pais “su envío constituyó la nota destacada. Todavía recordamos aquellas cabezas altas, densas de vida interior; aquellos torsos expresivos hasta en el menor detalle de su modelado y perfiles; aquel grupo de bailarines que, desde un rincón prolongaban su sueño embriagado de vida, de amor, de mística exaltación. Allí, en la luz cálida de sus planos, en la vigorosa seguridad de las tallas de quebracho y algarrobo, descubrían su entraña afirmativa, dirigida por la mano maestra hacia el claro misterio del arte. La dura maza parecía desmaterializarse, vencida la gravedad por el nuevo ritmo puro y arrebatador, del espíritu…”.

No fue muy conocido debido a su extrema modestia, bohemia y silencios. Paciente estudioso y observador de la forma y la anatomía humana, fue dueño de una técnica, un estilo y una profunda concepción de lo artístico realmente exquisitos. Creó un estilo único e inigualable en el arte escultórico.

A pesar del tiempo transcurrido el Maestro Roberto Gray sigue siendo un referente del arte en Catamarca.

En su fallecimiento, distintas personalidades del mundo de la cultura lo despidieron. Ocho años después, en 1975, el gobierno de la provincia bautiza con su nombre a la escuela de sus sueños: Escuela de Artes Plásticas “Maestro Roberto Gray”.

Irreverentes

El ISAC (Instituto Superior de Arte y Comunicación) es el último eslabón de una larga cadena iniciada en la década del 50 del siglo pasado por un visionario del arte, el Maestro Roberto Gray. O dicho en otras palabras la creación y vida del ISAC está atada al Maestro y su historia.

Sin embargo el ISAC, institucionalmente cuenta su historia (resumo las partes pertinentes) de la siguiente forma:

Primera fundación: en los años 1953, en Catamarca existía la necesidad de la creación de una escuela de arte. Se inicia con un taller de formación artística abierto a personas de cualquier estrato social y con la presencia de una figura fundacional relevante, Roberto Gray. El contrato social fue claro y preciso: la formación de artistas, cualquiera sea su estrato social. El arte en manos del pueblo, dueño de su cultura. La pasión de Gray por el arte y su sueño por transmitirla murió con él. De los más de mil alumnos de la Escuela de Artes Plásticas de ese momento, no quedó ninguno que haya trascendido como artista. A poco más de un año de su apertura, la escuela se cerró, Gray se fue de Catamarca. Nunca había funcionado como escuela sino como taller.

Segunda fundación: después de cuatro años de una vida latente, la directora de Cultura, señorita Mary Walter, pintora, reabrió la escuela de Artes Plásticas con otra visión: la formación de artistas con contenidos disciplinares más sólidos. Para ello trajo de Buenos Aires a tres egresados de la Escuela de Bellas Artes de la Nación.

Con Oliva, Tudeau y Roberto Páez se organizó la escuela, ya no como taller, pero sin contemplar la formación docente. A pesar de que se otorgaba título de profesor, no había materias pedagógicas en el plan de estudios, se cubría la necesidad de una formación disciplinar más completa.

Tercera fundación: ésta se inició con la implementación del plan de estudios de la Escuela de Bellas Artes “Manual Belgrano” de la Ciudad de Buenos Aires. El título que se otorgó es el de Maestro de Artes Visuales. Desde aquí se apuntó a la formación de docentes y eventuales artistas. Lentamente y en un plazo de seis años, la escuela se organizó administrativamente como tal, ingresaron profesores con títulos obtenidos en escuelas artísticas de nivel terciario de otras provincias. Esta etapa, fructífera en distintos aspectos de su vida institucional, finalizó cuando se hizo necesario modificar la estructura académica y pensar en su conversión en Instituto Superior.

El nombre de la escuela es “Maestro Roberto Gray”. Pero, es una de la puntas del ovillo con que hizo esta intrincada trama y perduró hasta que la escuela se convierte en instituto terciario

Cuarta fundación: ésta se inició con la creación del ISAC, que nació de la inquietud del equipo docente por jerarquizar la carrera y profesionalizar a la docencia artística. De esta manera se pretende formar docentes con sólidos conocimientos, tanto en las disciplinas artísticas como en la formación general.

La formación artística ha sido el mandato social mantenido a lo largo de los años. En las dos primeras fundaciones de una manera implícita, en la tercera de una manera explícita, desde el momento que los contenidos de la formación eran escasos. Pero aun así no podemos decir que la escuela de Artes Plásticas haya sido formadora de artistas. Pocos años antes de la formación del ISAC, desde la dirección de la escuela se ha propiciado para que gente joven, recién recibida, con títulos universitarios y terciarios ingresen al establecimiento.

La creación del ISAC, en el año 1995, obedece a la necesidad de reestructurar el subsistema de enseñanza artística en todos sus niveles y su adecuación a la Ley Federal de Educación. Dado que la provincia tiene a su cargo la preparación profesional de las diferentes modalidades que adopta la actividad artística, se hace necesario insertar la educación artística en la Red Federal de Formación Docente Continua.

En el decreto de creación del ISAC se aprueban la Planta Orgánica Funcional y el Reglamento Interno del instituto, como también los planes de estudios que corresponden a las carreras de “Profesorado de Artes Plásticas para la Educación General Básica”, de dos años de duración y “Profesorado en la Especialidad”, de tres años de duración, las dos con validez nacional.

La transformación educativa que está viviendo nuestro país, ha sido para nosotros un disparador que nos obliga a asumir el compromiso de trabajar para la educación y para el arte.

En el año 1997, se crean las carreras del “Profesorado Superior de Arte Plásticas” y la “Tecnicatura Superior en Artes Plásticas”, de cinco años de duración cada una y otorgando títulos con validez nacional.

En el año 1999, el ISAC se convierte en un verdadero centro de formación artística y es el único que otorga títulos Superiores (nivel terciario) en la provincia, al crear las carreras de Profesorado de Artes en Teatro, Música y Danza-Expresión Corporal.

Irreverentes, leed

No hubo cuatro fundaciones. Hubo una sola fundación y fue a principios de la década del 50 cuando Gray creó el TALLER DE ARTES PLÁSTICAS, que personalmente dirigía. Llegó a tener unos ¡1.000 alumnos! entre los turnos mañana, tarde y noche. Lo demás son las modificaciones y evoluciones del Taller de Artes Plásticas.

Estos técnicos de la educación artística actual, llegan a cometer la mayor vejación que se pueda hacer a la trayectoria y memoria no solo de Gray, sino de muchos artistas, cuando haciendo gala de un desconocimiento supino de la realidad de la provincia y de la historia, afirman que “la pasión de Gray por el arte y su sueño por transmitirla murió con él. De los más de mil alumnos de la Escuela de Artes Plásticas de ese momento, no quedó ninguno que haya trascendido como artista”. Realmente inconcebible y las autoridades del ISAC continúan diciendo -haciendo gala de un desconocimiento supino de la realidad de la provincia, de la historia y de su vida cultural- que la Escuela de Artes Plásticas no fue formadora de artistas.

Tan importante fue el funcionamiento de aquel Taller, despertando vocaciones y canalizando las manifestaciones artísticas de la época, que el gobierno provincial, en 1954 le dio formalidad, convirtiéndolo en ESCUELA DE ARTES PLÁSTICAS y lo nombró como Director al Maestro Roberto Gray. Los avatares políticos de la época frenaron más adelante el funcionamiento de la Escuela hasta que en 1959 se reactiva, nombrando directora a la artista Mary Walter (integrante del grupo de arte “El Coyuyo”).

Luego, empezaron a aplicarse los planes de estudios de la Escuela de Bellas Artes “Manuel Belgrano” de Buenos Aires, donde Mary Walter, a pesar de no poseer formación académica formal (como otros docentes de la época), fue una ilustrada y excelente profesora de Escultura hasta fines de la década del 70. Yo fui su alumno.

Fue tan visionario el Maestro Gray, que el humilde Taller de Artes Plásticas terminó siendo el ISAC.

Para que pongan en fila la ofensiva e intricada trama y falta de respeto en relación a que fue maestro sin ser maestro, miren esto:

Maestro: Adjetivo. Del lat. magister, -tri; la forma f., del lat. magistra.

. Que destaca por su perfección y relevancia dentro de su género porque está hecho con maestría.

. Persona que enseña o forma, especialmente aquella de la que se reciben enseñanzas muy valiosas.

. Dicho de una persona o de una obra: De mérito relevante entre las de su clase.

. Persona que enseña una ciencia, arte u oficio, o tiene título para hacerlo.

. Persona que es práctica en una materia y la maneja con desenvoltura.

Esta cuestión no es la punta de ningún ovillo y aquella “escuela de arte” no tuvo ninguna intrincada trama. Tuvo una fenomenal evolución desde 1950 a 2022, a lo largo de 72 años.

Estamos de acuerdo en que “la formación artística ha sido el mandato social a lo largo de los años”, pero ese mandato no es implícito ni explícito. Es mandato.

En 1950 el Taller de Artes Plásticas del Maestro Gray tenía unos 1.000 alumnos, hoy el ISAC tiene aproximadamente 1.500.

¿Se pretende juzgar, comparar y merituar con criterios actuales hechos ocurridos a mitad del siglo pasado?

No importa quién fue el autor material o intelectual de esta diatriba escrita nada más y nada menos que en la Historia Institucional del establecimiento –es una cuestión interna que el ISAC deberá dilucidar-.

Deberían saber estos técnicos que de esa cantera creada por Gray y de la ex Escuela de Artes Plásticas que llevaba su nombre, han surgido importantes y grandes artistas y para que tomen conocimiento, cito solo a algunos: Salvatierra, Ayerra, Bustos, Caro, Ceballos, Jerez, Guarás, Leguizamón, Páez, Pandolfi, Kike Sánchez Vera, Silva, Toloza, Vizñovezky, Miguel Ángel Guaras, Antonio Forner, Virgilio Ávalos, Néstor Lagoria, Eduardo Varela, Raúl Guzmán, etc.

Fue contemporáneo de Luis Varela Lezana, Hernando Dalla Lasta, solo por citar a algunos.

En su honor y memoria, discípulos y colegas del Maestro Gray crearon en la década del 70 el GAPCa (Grupo de Artistas Plásticos Catamarqueños), muchos de ellos docentes de la ex Escuela de Artes Plásticas “Maestro Roberto Gray”. Tuve el honor de integrarlo, siendo un joven y novel artista plástico. Desplegamos una intensa actividad artística, siendo distinguidos con el premio “Honor al Mérito”.

“Gray no tenía título docente para ejercer la profesión. Este maestro que fue maestro sin ser maestro”, dicen los técnicos del ISAC.

Parece que no saben que hay unos cuantos maestros que fueron maestros sin ser maestros: Quinquela Martín, Luis Varela Lezana, García Márquez, Stanley Kubrick, por ejemplo.

Reparación del agravio

El agravio deberá repararse.

Como ciudadano catamarcano y egresado de la ex Escuela de Artes Plásticas Maestro Roberto Gray, exijo a las autoridades del ISAC que corrijan las barbaridades escritas en su Historia Institucional.

Paralelamente solicito a la sra. Ministra de Educación de la Provincia, -mi ex alumna Andrea Centurión-, tome personalmente intervención en el tema y active de manera urgente las medidas administrativas y legales para corregir estos errores.

También le solicito públicamente a la Sra. Ministra, que se lleven a cabo las actuaciones administrativas pertinentes para que al ISAC se lo identifique con su nombre, el que sin lugar a duda es harto merecido, por visionario, artista exquisito, maestro probo e iniciador de este fenomenal sueño: INSTITUTO SUPERIOR DE ARTE Y COMUNICACIÓN “MAESTRO ROBERTO GRAY”. Todo ello en cumplimiento de la Ley N° 5202 – Decreto N° 1932 “LINEAMIENTOS PARA LA DENOMINACIÓN DE PROPIEDADES DE DOMINIO O UTILIDAD PÚBLICA”.

Contrariamente a lo que afirman los técnicos del ISAC, la Escuela de Arte del Maestro Roberto Gray fue un semillero de artistas en distintas ramas del arte, lo mismo que en las siguientes evoluciones de esa vieja Escuela.

Yo soy un ejemplo de ello.

Eduardo Aroca

Catamarcano

Docente - Maestro en Artes Visuales -

Artista Plástico - Fotógrafo – Escritor

FUENTES CONSULTADAS: Breves Historias de Catamarca (Luis Navarro Santa Ana)

Meridiano 66 (Revista de la Dirección Provincial de Cultura)

Árbol Revista Catamarqueña de Cultura

CC News Historias que hacen sentir

Investigación propia

CAJONES

Con su moto recorría el interior de Catamarca en busca de buenos ejemplares de algarrobos para desplegar su arte. Eran comentadas sus “desapariciones” por varios días, dando rienda suelta a su bohemia. Fue uno de los artistas catamarcanos más prolíficos, de un exquisito lenguaje plástico y dominio de la masa y el volumen.

De esa cantera creada por Gray y de la ex Escuela de Artes Plásticas que llevaba su nombre, han surgido importantes y grandes artistas y para que tomen conocimiento, cito solo a algunos: Salvatierra, Ayerra, Bustos, Caro, Ceballos, Jerez, Guarás, Leguizamón, Páez, Pandolfi, Kike Sánchez Vera, Silva, Toloza, Vizñovezky, Miguel Ángel Guaras, Antonio Forner, Virgilio Ávalos, Néstor Lagoria, Eduardo Varela, Raúl Guzmán, etc.

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