jueves 4 de agosto de 2022

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Editorial

Veneno por partida doble

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5 de abril de 2022 - 01:25

Los “empresarios de la droga” procuran, como sucede con los negocios lícitos, lograr cada vez más rentabilidad en sus “negocios”. Pero estos “empresarios”, los narcotraficantes, no dudan en adulterar las sustancias que comercializan para “estirarlas” y de esa manera obtener mayores ganancias.

De modo que los consumidores de estas sustancias no solamente corren riesgos por la peligrosidad de las drogas en sí mismas –aún “puras” las denominadas drogas duras son muy dañinas para el organismo-, sino además porque vienen con incorporaciones que son más dañinas aún. Es decir, veneno por partida doble. Y, como tanto la etapa de la producción como de la comercialización transcurren en la clandestinidad, controlar el proceso y evitar las adulteraciones resulta una tarea muy compleja. A veces solo es posible actuar una vez que se detecta alguna operación o se desarticula alguna banda. Es decir, cuando ya muchos compradores ya consumieron la basura que les venden

Amplia repercusión tuvo la adulteración de cocaína que arrojó como saldo 24 muertos y más de 80 intoxicados en el noroeste del conurbano bonaerense durante el pasado mes de febrero. El hecho se descubrió porque la manipulación que se hizo de la droga fue de tal magnitud que provocó el saldo fatal mencionado. Pero a diario se comercializa, y se consume, droga adulterada. Expertos de la Drug Enforcement Administration (DEA) advirtieron que la adulteración de cocaína con fentanilo es cada vez más frecuente. Y explicaron que apenas una dosis pequeña de esa sustancia puede ser letal. El fentanilo es una droga de diseño, un fuerte opioide sintético similar a la morfina, pero entre 50 y 100 veces más potente. Se utiliza bajo receta médica en pacientes con dolor crónico, pero también en forma ilegal, como en este caso.

Agrava la situación la incapacidad de los usuarios de drogas de saber lo que están consumiendo. Consumen lo que les venden, no tienen posibilidad de interiorizarse de cómo fue elaborada la droga y, obviamente, no pueden reclamar por la adulteración provocada.

No solamente las drogas fuertes, más adictivas y más peligrosas para la salud son sometidas a estos procedimientos clandestinos. También a otras sustancias de uso común, como la marihuana, se le añaden en el momento de la elaboración ingredientes sumamente dañinos. La denominada “marihuana prensada” (porque se vende en “ladrillos”), a la que también se le llama “paraguaya” por el presunto país de origen, es un producto procesado derivado del cannabis que suele ser adulterado con otras sustancias aglutinantes para abaratarlo. Se ha detectado la presencia en esos panes de excremento (humano o animal), neoprén, alquitrán, amoniaco, petróleo, betún para zapatos, comida para perro, entre otras sustancias tóxicas. Un veneno con apenas rastros de cannabis.

La DEA recomendó la necesidad de crear grupos tácticos integrados por fuerzas federales y provinciales en todo el país para combatir el narcotráfico. Una de las misiones será, en función de la gravedad del problema planteado, poner énfasis en el rastreo de los lugares donde se cocina el veneno. Es preciso desarticular a todos los eslabones del proceso y no solo a los últimos, que son los que venden y generalmente al menudeo.

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