En su primera aparición pública tras la anotación de las alianzas que competirán en las PASO, la vicepresidenta Cristina Kirchner salpicó ácido hacia el presidente Alberto Fernández...
En su primera aparición pública tras la anotación de las alianzas que competirán en las PASO, la vicepresidenta Cristina Kirchner salpicó ácido hacia el presidente Alberto Fernández. No es la primera vez que lo hace, pero la razón de su malestar en esta oportunidad fue que el sector apadrinado por el mandatario advirtió, horas antes de que se concertara la coalición rebautizada Unión por la Patria, que recurriría a la Justicia en caso de que el kirchnerismo pretendiera obstaculizarles la participación en la interna con subterfugios reglamentaristas.
La intención del kirchnerismo era establecer un piso del 40% de los votos, inusualmente alto, para entrar en la distribución de las bancas parlamentarias de Unión por la Patria. Finalmente se acordó un 30% y la judicialización, al menos por este asunto, no será.
Es notable, de todos modos, la propensión al rigor reglamentarista de los oficialismos desafiados.
¿Será un síntoma de retroceso? Acá en Catamarca, el castillismo residual respondió al lanzamiento del “lilito” Rubén Manzi como candidato a Gobernador con la idea de exigirles a los socios de la UCR en Juntos por el Cambio representación en los 16 departamentos.
Para Cristina, lo agraviante fue que sus antagonistas estén dispuestos a acudir al “partido judicial”.
“La verdad es que cuando uno escucha que por ahí, desde el propio espacio político amenazan con ir al Partido Judicial, con todo lo que nos ha pasado y, me permito el personalismo, me ha pasado. No hablo de causas, condenas, hablo de intento de asesinato e impunidad para los que participaron, planificaron, borraron. Sin embargo, hay algunos que no pusieron tanto empeño en eso, pero sí ponen empeño en querer ir al partido judicial", recriminó.
El que dijo que el albertismo jugaría la carta de la judicialización si se persistía en introducir requisitos reglamentarios demasiado exigentes fue el ministro de Seguridad Aníbal Fernández. La disputa por el piso obedece claramente a la escena de la provincia de Buenos Aires, donde el kirchnerismo busca refugiarse en la derrota. Es por la distribución de las bancas provinciales y nacionales de ese distrito, epicentro del poder kirchnerista.
Cristina reprodujo los conceptos del mensaje difundido después de cerrar el 30% justamente por el Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires, que preside su hijo Máximo.
“Teniendo en cuenta que quien mayor consenso genera hacia dentro y fuera del Peronismo se encuentra proscripta por decisión del Partido Judicial, y la reciente intervención de la Corte Suprema de Justicia en los procesos electorales de San Juan y Tucumán, hemos decidido aceptar la propuesta hecha por el sector encabezado por Daniel Osvaldo Scioli y Alberto Ángel Fernández. Tan firmes como responsables y ante la posibilidad de que dicho sector abriera las puertas a la intromisión judicial aprovechándose de la enemistad manifiesta y la animosidad persecutoria para con quienes hoy tenemos la responsabilidad de conducir en el PJPBA, decidimos dar por concluida una discusión que lejos se encuentra de aquello que deseamos discutir y que tiene que ver con el presente y futuro de nuestro pueblo”, consignó el comunicado.
Dale con la proscripción.
El pronunciamiento concluye que toda la polémica obedece en realidad a un “problema de cartel, abundancia de vanidades”. Es probable, aunque pueda señalarse que, en lo que se refiere a las vanidades, la sagacidad del kircherismo para ver la paja en el ojo ajeno es directamente proporcional a su incapacidad para advertir la viga en el propio.