Poco a poco las vacaciones de verano van llegando a su fin, con una ocupación hotelera casi sin precedentes en todo el país, y en particular en Catamarca, incluido este primer fin de semana largo del año.
Poco a poco las vacaciones de verano van llegando a su fin, con una ocupación hotelera casi sin precedentes en todo el país, y en particular en Catamarca, incluido este primer fin de semana largo del año.
En ese contexto, la mayoría de los municipios de la provincia pusieron a consideración de los visitantes un abanico de propuestas para todos los gustos, sobre todo en materia cultural, reeditando festivales folclóricos y otros eventos populares que se vieron colmados.
Tal es así que desde hace tiempo el turismo viene convirtiéndose en un importante factor de desarrollo socioeconómico de los pueblos y ciudades que ofrecen festivales, actividades de veraneo y todo tipo de propuestas para atraer a los turistas. Sin embargo, esto no parece vislumbrarse en la tierra chacarera. Valle Viejo, departamento contiguo a la Capital, y uno de los más grandes de la provincia, vio pasar la temporada con una programación muy pobre, tanto en lo cultural, como así también en la difusión de la oferta turística, a pesar de las bondades paisajísticas que ofrece.
Este verano, la comuna chacarera no reeditó ninguno de los festivales tradicionales como el de Doma y Folklore, el del Aguardiente, el de la Cuesta del Portezuelo, el del Cosechero, los tradicionales espectáculos de la Plaza El Aborigen, entre otros, lo que generó además el enojo de los cantantes, músicos, bailarines y artesanos de la región, que vieron disminuidas sus posibilidades laborales.
Como si eso fuera poco, los turistas que ingresaban a la provincia por este departamento, manifestaron su malestar al no encontrar en las oficinas de información folletos, mapas, una agenda de actividades para hacer, como tampoco la oferta gastronómica y de alojamiento con la que cuenta Valle Viejo.
Cabe destacar que Valle Viejo posee lugares emblemáticos y un riquísimo patrimonio cultural renombrados en otras latitudes como la famosa Cuesta del Portezuelo, la Ermita de la Virgen del Valle, los viejos alambiques donde se fabricaba el aguardiente, las ruinas de la casa natal del caudillo Felipe Varela, las salamancas, plazas y monumentos que denotan el pasado aborigen, además de sus ríos y pintorescas montañas. Sin embargo, ninguno de esos lugares fue promocionado durante las vacaciones, y hasta algunos de éstos están sumidos en el olvido, prácticamente abandonados.
Uno de los grandes atractivos de Valle Viejo se encuentra al subir el cerro Ancasti, en la Cuesta del Portezuelo, donde podemos encontrar la famosa Hostería en la cima, pero lamentablemente permanece cerrada, a pesar de las promesas de su puesta en valor. Esta situación generó desencanto no solamente en los turistas que eligen Valle Viejo como un lugar de visita, sino también en los capitalinos, quienes en días calurosos eligen disfrutar de las tardes-noches chacareras y no cuentan con propuestas para distraerse.