Durante décadas, Vane Martínez construyó su camino en la música formando parte de distintas bandas y proyectos colectivos. Desde aquellas primeras experiencias adolescentes hasta grupos como, Locatelli De Pérgamo, Almor, Incipientes, Madre Fálica, Girafunk (entre otros) siempre eligió compartir escenario antes que ocupar el centro de la escena. Pero había una deuda pendiente: sostener un proyecto con nombre propio.
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Una vida hecha canciones
La compositora y bajista abre una nueva etapa con Parque América, un trabajo atravesado por los recuerdos de la infancia, el barrio y una búsqueda musical que combina rock, funk, candombe y jazz. El próximo 20 de julio estará en el Mercado Cultural en la Fiesta del Poncho.
Ese momento llegó con “Parque América”, un disco integrado por nueve composiciones originales que toma el nombre del barrio donde transcurrió su infancia y que convierte ese paisaje cotidiano en el hilo conductor de una obra atravesada por la memoria, la familia y la identidad catamarqueña. Con influencias que van del rock al funk, el candombe y el jazz latino, la propuesta refleja el recorrido de una música que nunca se sintió cómoda dentro de un solo género.
Mientras termina la mezcla y masterización del álbum, Vane Martínez prepara su presentación del próximo 20 de julio en el Mercado Cultural y proyecta una gira por Córdoba, La Rioja y Tinogasta. Al mismo tiempo impulsa la creación del primer Festival de Compositores de Catamarca, convencida de que también es necesario visibilizar a quienes escriben y producen música propia. En diálogo con Revista Express, repasa su historia, habla del nuevo disco y explica por qué eligió convertir al barrio en el protagonista de sus canciones.
¿Por qué sentiste que era el momento de encarar un proyecto solista?
—La verdad es que me lo debía. Venía sosteniendo muchos proyectos colectivos y, al final, esas cosas pasan: uno viaja, otro deja la banda, los proyectos se terminan disolviendo y vos seguís con toda la energía de producir canciones y de generar un repertorio. Entonces dije: "Tengo que hacer un proyecto solista". Que entren y salgan músicos, pero sostener el proyecto, seguir grabando discos y haciendo música. Ese es el espíritu de este camino.
Ese nuevo camino comienza con Parque América. ¿Por qué elegiste ese nombre?
—Porque dentro del disco hay canciones que tienen que ver con los paisajes del barrio. Hay un candombe instrumental que está pensado desde la niñez y se llama Crianza. Yo viví toda mi infancia en Parque América y Matías Saavedra, el guitarrista, vive ahí actualmente. Además, muchos músicos crecimos en ese barrio. Fran Santillán, "Fede Peludero"... me dio esa sensación de que Parque América es una cuna de artistas.
Está bueno reivindicar también el paisaje del barrio catamarqueño, porque no es lo mismo un barrio de Buenos Aires o uno de Córdoba que un barrio de Catamarca. Acá siempre está cerca la montaña. Todo el disco habla de eso: de la crianza, de la familia, del barrio. En las letras aparecen los árboles, la brea, el romero, la ceiba... A veces no están nombrados de manera literal, pero conceptualmente están presentes en toda la música.
Musicalmente el disco también mezcla distintos lenguajes.
—Sí. Son nueve canciones de mi autoría. Tiene un sonido más rockero, pero no deja de tener candombe; incluso hay un candombe instrumental. También aparecen sonidos que me representan mucho con el bajo y con la voz. Me gusta esa ida y vuelta entre los instrumentos. Conceptualmente me gusta el funk, el candombe, el jazz, pero mezclados. Nunca pensé la música desde un solo estilo.
¿Cómo fue tu formación como música?
—En realidad fui bastante autodidacta. Me fui a Córdoba y me recibí de psicóloga, nada que ver. Pero en ese trayecto estuve rodeada de músicos todo el tiempo. Ensayábamos todos los días. Hice seminarios y cursos, pero una de las mejores escuelas que tuve fueron mis compañeros de banda, porque muchos estudiaban composición o música. Ahí aprendí el lenguaje.
Siempre digo que el músico se forma tocando. Podés ir a todos los seminarios que quieras, pero si no estudiás en tu casa y no tocás con otros, es muy difícil que algo se quede en el cuerpo. La música también es muy física.
—¿Y cómo llegaste al bajo, un instrumento con el que hoy se te identifica?
—Fue casi por necesidad. En una banda hacía falta un bajista y me tuve que colgar el bajo para sostener el proyecto. Después me di cuenta de que era un instrumento bastante parecido a mi personalidad. Yo soy de sostener los proyectos, de meterle pila y remar. El bajo también tiene ese espíritu dentro de la música.
Además del disco, también estás impulsando un Festival de Compositores en Catamarca. ¿Qué buscan con esa propuesta?
—Me parece que la figura del compositor todavía no está del todo visible. Hay mucha gente escribiendo, produciendo discos y creando música propia. La idea es generar un espacio donde puedan encontrarse compositores de todos los estilos, compartir lo que hacen y que ese festival se convierta en un punto de encuentro para quienes producen música en Catamarca.
—¿Qué se viene para los próximos meses?
—Ahora el objetivo es terminar Parque América, salir a tocar el disco y seguir moviéndolo. El 20 de julio vamos a presentarnos en el Mercado Cultural y después estamos cerrando fechas en Córdoba, La Rioja y Tinogasta. La idea es que las canciones empiecen a recorrer otros escenarios y que el disco encuentre su camino con la gente.
La banda
- Vane Martínez: voz y bajo
- Karina Tinant: percusión
- Matías Saavedra: guitarra
- Matías Romero: batería
Texto: Pablo Vera
Fotos: Ariel Pacheco