jueves 30 de junio de 2022

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Editorial

Una nueva oportunidad

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19 de mayo de 2022 - 01:00

Un informe recientemente publicado por la revista científica The Lancet, elaborado por su comisión de Contaminación y Salud, corrobora la magnitud del impacto de la contaminación ambiental en el mundo. Según el estudio, provoca por año más muertes que las que ha ocasionado el COVID-19 en casi dos años y medio de pandemia. Mientras el nuevo coronavirus es responsable de poco más de seis millones de fallecimientos, los diferentes tipos de polución ambiental provocan anualmente la muerte prematura de nueve millones de personas.

Es decir, los efectos de la agresión humana al medio ambiente no tienen solamente implicancias estratégicas, de largo plazo, vinculadas al deterioro progresivo al que conduce el calentamiento global, sino además “en tiempo real”. Y así como pueden calcularse las muertes de seres humanos, también es factible mensurar la afectación de especies del mundo animal y vegetal. De modo que no hay que preocuparse solo por un eventual futuro apocalíptico, sino también por lo que pasa a diario.

El informe citado señala asimismo que las muertes por contaminación son más que la suma de todas las muertes por año atribuidas a la guerra, el terrorismo, el sida, la tuberculosis, la malaria y el consumo de drogas y alcohol.

Otro informe, en este caso presentado ayer por la Organización Meteorológica Mundial y denominado “Estado del Clima Mundial en 2021” consigna que las concentraciones de gases de efecto invernadero, la subida del nivel del mar, el contenido calorífico de los océanos y la acidificación de los océanos “registraron valores sin precedentes” el año pasado.

Basándose en los resultados del estudio, Inés Camilloni, doctora en Ciencias de la Atmósfera y referente en la temática, indicó cuáles son las regiones de la Argentina más comprometidas por el cambio climático, y entre ellas mencionó al noroeste argentino. Dijo, concretamente, que “en proyecciones hacia fin de siglo, en un escenario complejo de emisiones de gases de efecto invernadero, una de las regiones del planeta que reportará los mayores aumentos de temperatura será el noroeste argentino. Allí los cálculos dan el máximo aumento: entre 4 y 5 grados de incremento promedio hacia 2100”.

La estrategia para intentar revertir esta tendencia nociva es modificar la matriz energética, reemplazando las fuentes basadas en combustibles fósiles por energías “limpias”, como la solar o la eólica, que no generan gases del efecto invernadero. Catamarca avanza en ese sentido: hay siete parques solares en la provincia con capacidad para abastecer a casi 70.000 hogares.

Los datos que presentan los dos informes dan cuenta de la imperiosa y urgente necesidad de cambiar el paradigma productivo, que empieza por las energías pero se extiende a muchos otros aspectos que deben modificarse necesariamente para que el planeta tenga una nueva oportunidad.

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