Se hacen en un abrir y cerrar de ojos. Sorprender a la familia a la hora de la merienda sin la necesidad de pasar por la panadería del barrio.
Las recetas de las facturas viajaron junto con los panaderos que llegaron a la Argentina a finales del siglo XIX y principio del XX. Sin embargo, la torta negra es una creación típicamente argentina, también producida y muy consumida en España, así como en ciertas zonas de Colombia.
Su origen se remonta a la creatividad de los panaderos para aprovechar la masa sobrante de la elaboración del pan. Por eso la masa es salada. La receta se completa con el agregado de grasa en la masa y una cobertura de azúcar negra, la menos refinada, que por aquel entonces era la más económica.
- Realizar una corona con la harina mezclada con la sal y el azúcar. En el medio colocar el fermento hecho con la levadura disuelta en un poquito de la leche y una cucharadita de harina o azúcar.
- Comenzar a unir la masa e ir agregando el agua, el resto de la leche de a poco y, por último, la manteca fundida. Amasar un buen rato hasta que la masa quede lisa y uniforme. Dejarla descansar hasta que duplique el volumen.
- Una vez logrado el punto, desgasificarla, estirarla de aproximadamente 1 o 2 cm de alto y cortarla con un cortante redondo. Llevarlas a una placa enmantecada una al lado de la otra en forma de panal. Con el resto de la masa, tapar los bordes de la placa para lograr que todas queden en el centro. Poner harina en las uniones y dejarlas levar nuevamente.
- Mezclar el azúcar negra con el azúcar común y la harina. Pintarlas con agua y espolvorearlas con la mezcla de azúcares y harina.
- Hornear en horno pre calentado a 180° C por unos 30 minutos o hasta que estén cocidas, pero no muy doraditas.