miércoles 1 de abril de 2026
Editorial

Un resultado previsible

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) elaboró y publicó recientemente un informe que releva la evolución del Producto Bruto Geográfico (PBG) desde 2004 y hasta 2021 en las 23 provincias argentinas y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En general, el crecimiento, siguiendo el ritmo de la economía argentina, es muy marcado entre 2004 y 2011, se modera entre 2011 y 2015 y se estanca entre 2015 y 2021.

El dato más llamativo del estudio es que hay una sola provincia cuyo Producto Bruto Geográfico se contrajo. Es Catamarca, que perdió un 11% en 2021 respecto de 2004. Cayó del puesto 19 al 23 en el ranking de participación, pasando de representar del 0,9% al 0,6% del PBI argentino.

El promedio general de las 24 jurisdicciones es de un crecimiento del 39%, con picos realmente impactantes en algunas provincias, sobre todo del Norte Grande. Santiago del Estero es la provincia que presentó una mayor evolución (96%), seguida de Chaco (63%), Tierra del Fuego (62%), Tucumán (60%), Jujuy (60%), Corrientes (58%) y Formosa (57%).

La caída estrepitosa del PBG de Catamarca se explica por la salida de producción del yacimiento minero de Bajo de la Alumbrera, que funcionó entre 1997 y 2018, año en el que comenzó el proceso de cierre de la mina. Así como la provincia pasó, a fines de los años noventa, como consecuencia de la puesta en marcha del primer proyecto de minería a cielo abierto de la Argentina, a liderar el ranking de jurisdicciones con mayor crecimiento, del mismo modo quedó en el otro extremo cuando el emprendimiento se fue apagando.

En vista de la magnitud del proyecto productivo puede razonarse que el impacto negativo de estos últimos años era previsible, aunque tal vez no tan pronunciado. Es que los recursos que genera la minería, una actividad que explota recursos no renovables, deben invertirse en proyectos productivos de otras actividades económicas sustentables. De modo que la gestión eficiente de los recursos provenientes de la renta minera es clave para el financiamiento de obras que doten de viabilidad de largo plazo a emprendimientos de otras ramas de la producción. En el caso de Catamarca, por ejemplo, de la actividad agroindustrial, que tiene un gran potencial pero ha carecido históricamente del financiamiento o la infraestructura necesarios para su explotación a gran escala en todo el territorio provincial.

El bajo porcentaje de las regalías establecido en la Ley nacional de inversiones mineras, sumado a la mala utilización de esos ingresos y los provenientes de las ganancias que Catamarca obtuvo como socia del emprendimiento a través de YMAD, fueron factores que en definitiva no contribuyeron a generar las condiciones para el despegue de otras actividades productivas, que siguen con desarrollo a una escala insuficiente. El resultado es, como lo establece con claridad el informe de la CEPAL, previsible: un retroceso desmedido de la participación provincial del PBI nacional.n

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