Una instalación realizada el miércoles frente al Congreso de la Nación procuró visibilizar el déficit habitacional que existe en la Argentina y la falta de acceso a derechos básicos de los pobladores de los barrios populares. La intervención consistió en colocar 5.687 casas en miniatura, que representan a cada uno de los barrios de este tipo existentes en el país y forma parte de la campaña denominada #GeneraciónActiva de la ONG “Techo”.
La idea de hacer visible esta problemática en un lugar central y emblemático de la Argentina es razonable. Los barrios populares no están, salvo algunas excepciones, “a la vista” de la mayoría de la población. Son asentamientos localizados por lo general en la periferia de las ciudades, al que frecuentan una porción acotada de los habitantes de los centros urbanos.
Visibilizarlos es dar a conocer una problemática social muy sensible, porque el hábitat en el que se desarrolla una persona es determinante para su desarrollo futuro, para su inclusión o exclusión social. Y el Estado no puede permanecer indiferente a esta realidad dramática.
Según “Techo”, en los barrios populares de la Argentina viven alrededor de cinco millones de personas, casi la mitad de ellos niños, que no tienen acceso a una vivienda digna, ni a servicios ni a la tenencia formal del terreno y consecuentemente el inmueble.
El censo 2022 aportará datos valiosos sobre esta realidad, pero aún no están disponibles. La información más actualizada es de la Encuesta Permanente de Hogares de mayo del año pasado e indica que casi el 10% de la población habita en casas hechas con materiales de calidad insuficiente y que más de un millón de personas en Argentina viven en situación de hacinamiento crítico, es decir, con más de tres habitantes por cuarto.
La construcción de barrios de viviendas con fondos estatales no alcanza a cubrir este déficit que ya se ha convertido en crónico, porque a medida que se entregan viviendas a familias que las necesitan, otros grupos familiares se suman a la demanda. Para colmo, entre 2017 y 2019 el financiamiento de este tipo de programas cayó a mínimos históricos.
Pero además, si las viviendas de estos planes no tienen los adecuados criterios de confort, sustentabilidad y calidad de vida, se deteriorarán rápidamente y serán necesarios fondos para reparación que se deberán sustraer de los presupuestos para construcción.
Los expertos en el tema consideran que una de las soluciones posibles para el problema del déficit habitacional, además de construir unidades de buena calidad, es generar una política estratégica para evitar la proliferación de inmuebles abandonados. En algunas ciudades, como Buenos Aires, las casas deshabitadas son tan numerosas como las que hacen falta para la gente que no dispone de una. Y también es imprescindible, por supuesto, garantizar los fondos presupuestarios para la construcción de nuevas viviendas y para urbanizar los barrios populares, regularizando la propiedad de los inmuebles y proveyendo los servicios básicos.