Un nuevo modelo centrado en el paciente como persona
Las estadísticas indican que la incidencia de los problemas vinculados a la salud mental en la vida cotidiana de las personas es cada vez más acentuada. Un reciente informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) indica que el 34% de las enfermedades en la región están relacionadas con la salud mental. El estudio especifica que la enfermedad de este tipo más frecuente es la depresión, seguida por la ansiedad. Otra investigación señala que una de cada ocho personas en el mundo padece algún problema de salud mental, lo que puede repercutir en su salud física, su bienestar, su relación con los demás y sus medios de subsistencia
En Argentina, un estudio del año pasado marcó que el 42% de la población admitió sentirse estresada. La situación económica y la pandemia de Covid-19 gravitan especialmente en el engrosamiento de estas cifras, en un proceso que empezó a partir del deterioro de las condiciones de vida en 2018.
Todos los 10 de octubre se celebra el Día Mundial de la Salud Mental, y este año la conmemoración se centra en su consideración como un derecho humano universal, oportunidad para sensibilizar e impulsar medidas que promuevan y protejan la salud mental de todas las personas.
Durante la 5° Cumbre Mundial de Salud Mental que se realizó estos últimos días fueron muchos los temas de debate acerca de esta problemática. Pero uno de ellos, que es central en el moderno enfoque, se refiere a la necesidad de un cambio de modelo de salud mental, promoviendo la desmanicomialización. Este proceso, contemplado en la ley de salud mental vigente en la Argentina, la 26657, aprobada en 2010, reglamentada en 2013 y confirmada en el Código Civil aprobado en 2015, contempla el cierre de los hospitales psiquiátricos que a lo largo de muchos años fueron, más que centros para el tratamiento y la rehabilitación de pacientes con alguna patología mental, verdaderos depósitos de seres humanos. Las estadísticas ofrecen un dato impactante: la tasa de mortalidad en los neuropsiquiátricos era superior a la de las cárceles.
Sin embargo, para los casos más graves, se prevén en el nuevo modelo internaciones lo más cortas posibles, en hospitales generales con áreas específicas, centros de salud mental con un enfoque profesional, comunidades terapéuticas, hospitales de día, albergues nocturnos, talleres terapéuticos, artísticos, etc. Se prioriza la atención ambulatoria porque es clave para los pacientes recuperar los lazos familiares y sociales y, dentro de lo posible, sus relaciones laborales.
Los avances desde la sanción de la ley respecto del proceso de desmanicomialización son innegables, aunque aún la transformación del modelo está muy lejos de concluirse. Se requiere de constancia en el mantenimiento del nuevo enfoque, que prospera también los países más desarrollados, pero además el presupuesto adecuado que permita la consolidación de un sistema más abierto y centrado fundamentalmente en el paciente como persona, más que en la patología mental que padece.n