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Editorial

Un dato positivo

30 de enero de 2024 - 02:20

Un informe publicado ayer por El Ancasti indica que, junto con la tasa de natalidad, en los últimos años ha disminuido notablemente la tasa de embarazo adolescente en Catamarca. Puede discutirse si la tasa general de natalidad es o no una buena noticia. Pero la disminución de los embarazos adolescentes no admite debate: es un dato positivo considerando los problemas que ocasiona y alguna de las causas que los provocan.

La baja de los embarazos adolescentes no es exclusiva de la provincia, sino tendencia generalizada en la Argentina. Pero cobra mayor significación porque Catamarca se encuentra en el lote de las provincias con una tasa muy superior a la media nacional. La tasa venía bajando desde 2014, pero ese descenso se estancó en 2019, según las estadísticas difundidas desde la Maternidad provincial. Y ahora vuelve a disminuir por la conjunción de varios factores, entre los que se cuenta la puesta en marcha de programas preventivos de salud -entrega de preservativos, pastillas anticonceptivas, implantes o DIU-, a través del Plan Nacional de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia; la interrupción voluntaria del embarazo y la Educación Sexual Integral (ESI).

Según un estudio elaborado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y el Plan Nacional de Prevención del Embarazo no Intencional en la Adolescencia de la República Argentina (Plan ENIA), señala que entre las principales causas del embarazo adolescente se encuentran la violencia estructural vinculada con la pobreza, la violencia ideológica o machista y la violencia sexual. La investigación, denominada "Consecuencias Socioeconómicas del embarazo en la adolescencia en Argentina", indica que las mujeres que tuvieron un hijo durante la adolescencia tienen menos probabilidades de terminar sus estudios secundarios, se ven más afectadas por el desempleo y permanecen más tiempo en el hogar, dedicadas a tareas domésticas y de cuidados. Debe señalarse que, según las estadísticas oficiales, 7 de cada 10 embarazos adolescentes no fueron buscados.

El estudio traza una comparación de las trayectorias educativas y también laborales de las mujeres que tuvieron hijos entre los 15 y 19 años y de aquellas que fueron madres entre los 20 y los 29. Solo el 38 por ciento de las madres adolescentes pudieron completar la escuela secundaria, mientras que el porcentaje se eleva a 55 cuando se analizan las madres adultas.

Respecto de la ESI, implementada a través de la Ley Nacional 26.150, es menester decir que se ha convertido en una herramienta fundamental para la prevención de los abusos sexuales y de los embarazos no deseados.

La mencionada norma fue aprobada en el año 2006 y su aplicación muy resistida por los sectores más retrógrados de la sociedad. Pero la experiencia ha indicado su importancia. Como ya se ha mencionado en esta misma columna en oportunidades anteriores, cuanto menos se hable de educación sexual en las escuelas y en el seno de las familias, más probable es que proliferen los embarazos no deseados, muchos de los cuales son el resultado de abusos que no siempre se denuncian.

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